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jueves, 8 de junio de 2017

Biografía y Vida de Mariela Castro Salpicada de Corrupción

Mariela Castro al descubierto - Todo el mundo habla



 EL MOVIMIENTO BLOGGER, ESTA LLAMADO A SER EL CATALIZADOR MORAL DE LOS GOBIERNOS, ANTE LOS OJOS DEL MUNDO



Por Carlos Ferrera

Mariela es la segunda en la línea sucesoria de la saga Castro Espín, y
la más independiente, ambiciosa y mediática de todas las princesas
rojas.

Si Déborah y Nilsa, por distintos motivos han caído en desgracia y ya
no forman parte de la jet comunista de postín, Mariela y su hermano
Alejandro por el contrario, han afianzado su poder como hijos pródigos
del Rey, tanto en la familia como en las esferas del Gobierno que dirige
su progenitor, si bien lo han conseguido por distintos medios.

De Alejandro nos ocuparemos pronto, pero hoy toca a hacerle un traje a
Lady Mariela, ángel redentor de homosexuales y travestis patrios, y
valioso medio básico del andamiaje ideológico que sustenta a su padre.





UNA INFANCIA FELIZ

Mariela Castro y Vilma Espín
Mariela Castro y Vilma Espín

Mariela nació el 27 de julio de 1962. Por esos días su hermana
Déborah monopolizaba todo el cariño de los adultos de las familias
Castro y Espín, pero ya desde muy pequeña, Marielita le plantó batalla a
su taciturna hermana mayor, y le usurpó rápidamente el puesto de
hija/sobrina más querida. Sus hermanos más pequeños, que llegarían más
tarde, tampoco pudieron rivalizar con ella en atención sentimental.
Nilsa era un ente invisible y Alejandro fue enviado a estudiar una
carrera militar fuera del hogar paterno, de modo que Mariela se
convirtió en “la niña linda de la casa”.

Mariela sesea desde que aprendió a hablar, y ese detalle infantiloide
le otorga un candor añadido a su carácter campechano y a su
temperamento locuaz. Era una niña extrovertida y parlanchina, que sin
embargo sabía guardar silencio y pasar inadvertida, para permanecer a la
escucha de las conversaciones de los adultos de la familia, y de todos
los revolucionarios ilustres amigos de su padre que visitaban palacio.

Así que a medida que crecía, mientras el resto de sus hermanos hacían
vidas de niños normales, ella se interesaba cada vez más por los
asuntos de Estado, y estaba más pendiente de las soluciones que su tío
daba a las numerosas crisis que vivió la revolución desde sus primeros
días.

A pesar de que aún tenía apenas dos o tres años, Mariela dice
recordar con ternura su cercanía con el Ché, al que califica de “un
hombre cariñoso que sabía tratar a los niños”. Es curioso que pase por
alto que El Guerrillero Heroico no tuviera esa misma sensibilidad con
los adultos que fusiló con tanta saña. Pero Mariela lo guarda en su
memoria como un ejemplo de dignidad, valentía y justicia: “Me las
arreglaba siempre para terminar sentada sobre sus rodillas; estaba
enamorada de él”, recuerda encantada.

Mariela casi nunca compartía sus ratos de ocio con sus hermanas, sino
que estaba encaramada en un árbol o jugando a juegos “de varones” con
su hermano Alejandro; era una “marimacha” como ella misma se ha definido
después. Terca y voluntariosa, ya desde muy joven enseñó su garra como
líder, encabezando el grupo de “primos reales” en la familia.

Conocida en ciertos círculos como «La Infanta», Mariela ha disfrutada
de una privilegiada vida de niña bien, de vacaciones en el extranjero,
caprichos inalcanzables para el resto de los infantes cubanos y
suntuosas fiestas de cumpleaños con la presencia de hijos ilustres de
personalidades del arte, la cultura y la política. Desde muy temprana
edad, Mariela siempre ha estado en el sitio apropiado y en el momento
justo.

Juan Juan Almeida, amigo de su infancia, que vivió algunas temporadas
en su casa y asistió a la misma escuela que su hermano Alejandro, la
describe de adolescente como «dictatorial y excéntrica». Mariela esconde
tras su dulce imagen de niña correcta, un carácter fuerte y una difícil
personalidad ególatra. Sin considerarla una belleza, Almeida reconoce
hoy que Mariela “tiene un punto atractivo, y habla con cierta ternura en
su discurso medio frívolo”, dice.

Mariela ha declarado que de niña “siempre encontró en su familia un
espacio para el diálogo y cuestionamiento”, algo que el resto de los
cubanos habríamos agradecido poder compartir con ella sin correr el
riesgo de recibir una paliza en Villa Marista.

Raul Castro y Mariela Castro

LA FAMILIA, MANUAL DE INSTRUCCIONES

Cuenta La Infanta que desde que comenzó a estudiar filosofía marxista
y a leer literatura soviética, “empezó a entender que las grandes
revoluciones necesitaban ser cuestionadas desde dentro”. Maiakovski se
convirtió en su héroe ideológico por sus cuestionamientos al poder
omnímodo, primero de Lenin y después de Stalin, “Maiakovski era como yo,
cuestionaba el “mitinismo”, no le temía al enfrentamiento ideológico, y
sufrió mucho por eso. Él me dio pistas para hacerme y hacerle (a su
padre) preguntas sobre la realidad cubana que no comprendía. Yo le decía
a mi papá, “esto hay que cambiarlo” y él siempre me escuchaba con
atención. “No me gusta hacer cosas que lastimen a mis padres, mi madre
no quería que me metiera en ningún cargo directivo, ni mi padre tampoco.
Me protegían, porque soy muy apasionada y no entendía algunas
contradicciones de la revolución. Él no quería que yo viviera esas
contradicciones, pero en el fondo le gustaba mucho mi libertad”.
Conmovedor.

Mariela se jacta de haber recibido de Vilma y Raúl “mucho cariño y
comprensión”, y cuenta que ambos se quitaron mucho tiempo de sus
respectivas responsabilidades políticas y de Estado, para estar junto a
ella y sus hermanos en casa. Incluso exigían la presencia de sus hijos
en actividades oficiales, cenas y almuerzos gubernamentales, con tal de
estar cerca de ellos. Quizás por eso su vida familiar se mezcló
rápidamente con la vida política del país que controlaban sus parientes.

Sobre ese tema ha dicho recientemente en una visita a Chile, al ser preguntada por su relación con Fidel:

“Hemos vivido días muy difíciles en la familia: la Crisis de los
Misiles, el secuestro de nuestros pescadores, el conflicto con el niño
Elián, o el cerco a las tropas cubanas en el sur de Angola, que fue un
momento muy duro para la revolución. Cuando aquel episodio de la guerra
de Angola, tío tuvo la genial idea de construir en tiempo récord un
aeropuerto en Cuito Cuanavale, la ciudad en que Savimbi tenía
acorralados a los cubanos. Pudimos hacer aterrizar allí aviones con
refuerzos para nuestras tropas, que terminaron por ganar la batalla. Yo
aplaudí en mi casa frente al televisor cuando dieron la noticia. (…) Por
supuesto, también viví con gran dolor la pérdida de tantos soldados
cubanos en ese y otros países africanos a los que apoyamos en sus luchas
de independencia. En todas las crisis que vivimos, estábamos atentos a
la próxima “jugada” de Fidel, que siempre era brillante”.

Mariela utiliza el mismo lenguaje triunfalista y perverso de su tío y
su padre, describiendo como un acto heroico una tragedia horrible.
Aplaude frente a la televisión las maniobras de Agapito, como si de una
serie de ficción se tratara, minimizando las consecuencias nefastas que
tuvo este episodio triste de nuestra historia para centenares de jóvenes
cubanos, enviados a morir a una guerra que no era suya. Mientras sus
hermanos y ella vivían sus vidas de oropel entre algodones, Fidel
llevaba la muerte a muchos hogares de la Isla, y el dolor a muchas
madres cubanas. Ellas perdieron a sus hijos en aras de una causa ajena y
lejana, que no les correspondía defender y mucho menos pagar con sus
vidas. A cambio les devolvió una chapa con un número. Mientras tanto,
Mariela aplaudía.

Manías de grandeza aparte, si algo está claro, es que Raúl había dado
cierta libertad a Mariela para divulgar un discurso progresista
“rompedor” que la distanciara de su propia retórica encorsetada. Su idea
era presentar a su hija ante el pueblo como una alternativa moderna al
histórico inmovilismo de la revolución, que –qué bonito–, nacía de la
revolución misma. Porque mientras Marielita espiaba las reuniones de sus
mayores, su padre la estaba espiando a ella.

Raúl vio pronto en su segunda hija a una aliada excepcional para
hacer política en algunas esferas sociales en las que su hermano y él no
habían sido capaces de establecer un liderazgo claro, o directamente
habían tomado decisiones erróneas en el pasado, que generaron
descontento en la gente (léase UMAP, persecución religiosa o caza a los
homosexuales, por ejemplo).

Mariela era una mujer cercana, dialogante y de retórica sencilla
–básica, diría yo–, y la persona ideal para acercarse a los estratos
sociales más bajos de la población, sin provocar las reticencias y el
rechazo que históricamente han despertado los Castro en el pueblo llano.
Ella podía “bajar” a la plebe y renovar el caduco panfleto ideológico
revolucionario, maquillándolo con un supuesto tinte de tolerancia y
cercanía a las minorías. Raúl la necesitaba como el agua.

Así que en 1982 con apenas veinte primaveras, y aún sin terminar su
licenciatura en la especialidad de Pedagogía y Psicología que cursaba en
el Instituto Superior de Ciencias Pedagógicas Enrique José Varona de la
capital cubana, Mariela es reclutada por su padre para acompañarlo en
sus largos viajes de estado a través de la Isla. La intención de “papá”
era dar rodaje político a su hija, y empezar a colocarla en los círculos
de poder. Debía mostrar al pueblo y a otros líderes, que Mariela era su
apuesta fuerte como futura dirigente de la revolución.

Debo aclarar antes de continuar, que el título rimbombante de
“sexóloga” que se atribuye a esta criatura, es un globo de cantoya
inflado para colocarla al frente de CENECEX. Jamás estudió esa materia
en serio y mucho menos es una especialista en ella. Pero la jugada
magistral de Raúl utilizando a su hija, aún estaba por llegar. Antes, La
Infanta iba a proporcionarle todavía algún quebradero de cabeza a la
testa aún no coronada de su padre.






LA MUJER DEL ASESINO

Además de acompañar a su progenitor en sus tareas de Estado, Mariela
también acudía junto a su madre Vilma Espín a las actividades de la
Federación de Mujeres Cubanas (FMC) que ésta dirigía.

El Chele, terrorista chileno.

En 1983, en el pico máximo del liderato de su tío Agapito (Fidel
Castro), Mariela asiste a un cóctel que ofrece su madre a las mujeres
chilenas asiladas en Cuba. Allí conoce a Juan Lisímaco Gutiérrez Fischmann, conocido como “El Chele”,
“Diego” o “El Comandante Gabriel”. Es lo que están pensando; un tipo
con tantos sobrenombres no podía ser otra cosa que un espía o un
terrorista. Y el Chele era ambas cosas.

El coqueteo de Cuba con el terrorismo chileno se remonta a los
tiempos de Allende, cuando Fidel minó la sede diplomática cubana en
Santiago de Chile con espías de la Isla, para controlar la política
interna del país andino, y vigilar de cerca a su presidente.
Posteriormente Fidel apoyó económica y logísticamente a una larga lista
de terroristas de ese país, y ofreció soporte financiero y refugio
político a centenares de comunistas chilenos en Cuba. De aquí arrancaría
una jugosa subtrama de espionaje que terminaría con los suicidios de
Beatriz y Laura Allende en La Habana, episodios tristes que alguna vez
he contado aquí.

El Chele había nacido en Santiago de Chile el 28 de diciembre de
1957. Su padre fue el guerrillero boliviano Lisímaco Gutiérrez, que
combatió al mando de Ernesto Ché Guevara en el Ejército de Liberación
Nacional de Bolivia, y que murió en Chile en 1970. Su madre Beatriz
Fischmann es una arquitecta chilena oriunda de Puerto Montt, que también
formó parte de la guerrilla boliviana. Tuvieron tres hijos: Juan
Lisímaco, Paula y Juanita Paz. Esta última estuvo casada un tiempo con
el cantautor cubano comunista Silvio Rodríguez.

Perseguidos por la dictadura militar chilena de Pinochet, en 1975, El
Chele viaja a Holanda junto a su madre y sus hermanas con un
salvoconducto facilitado por el Comité Nacional de Ayuda a los
Refugiados. Pero Amsterdam es solo una posta en la ruta; el destino del
clan Gutiérrez es Cuba. Allí en La Habana, en atención a los méritos
militares de su padre, y como deferencia a la amistad de éste con el
Ché, Fidel les regala un apartamento en El Vedado.

Quienes tengan buena memoria, recordarán el paso de El Chele por la
televisión cubana, varias veces como invitado al programa “Conversando”
que presentó su paisana Mirella Latorre en el canal Tele Rebelde desde
1976 hasta 1987. Eran tiempos en que Chile era el principal destinatario
de los mimos de Agapito. Los comunistas chilenos, como los argentinos,
encontraron en la Isla un retiro dorado espléndido con casas, empleos y
una rutilante vida social. Un ejemplo claro fue la propia Mirella, para
la que la televisión cubana inventó un magazine televisivo a su medida,
pasando por encima de otras presentadoras cubanas de entonces.

A finales del 83, El Chele regresa a Cuba y conoce a Mariela en
aquella recepción de la FMC. El terrorista chileno cae rendido a los
pies de la princesa cubana, y ella le corresponde con idéntica pasión.
Mariela se enamora perdidamente de aquel hombre gentil que le susurra
cosas bonitas al oído y le cuenta historias heroicas de su vida como
combatiente en la sombra. Raúl bendice esta unión y su hija se casa con
El Chele en menos de dos meses. Ambos estrenan su nueva vida de casados
en el mismo edificio de apartamentos de siete pisos de Raúl Castro, en
Avenida 26 número 525, entre Zapata y 35, Nuevo Vedado.

El Chele regresa a Chile ese mismo año para participar en la
formación del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR) y se convierte
en el brazo derecho del líder de la organización, Raúl Pellegrín. Pero
en 1984 debe regresar a Cuba; había dejado allí a Mariela embarazada, y
acababa de nacer en La Habana su primera hija, Gabriela Gutiérrez
Castro. Dos décadas más tarde Gabriela estaría llamada a ser la
colaboradora más importante de su madre en su gran cruzada “en favor”
del movimiento LGTB de la Isla.

Pero aún es pronto. Gabriela es todavía una niña, y se integrará al
grupo de “primitos” de tercera generación, junto a los hijos de Déborah,
y más tarde los de Alejandro y Nilsa. Por su parte, su padre continúa
con sus actividades terroristas con frecuentes entradas y salidas de
Cuba. A El Chele le interesa mantener esta “base de operaciones” en La
Habana, y el favor de los Castro, porque es buscado por la inteligencia
militar de casi todos los países democráticos de Latinoamérica. Cuba es
su único refugio seguro.

En 1987 la cúpula del FPMR sufre un fraccionamiento por divergencias
entre sus líderes, y se divide en dos grupos. Gutiérrez Fischmann se
alinea con Pellegrín, y crea el denominado FPMR Autónomo. El Chele
intensifica su actividad terrorista comprando armas y diseñando
operativos desde Cuba, en el mismo comedor de la casa familiar.

Tanto terrorismo deteriora la relación sentimental entre Mariela y El
Chele. Mariela comienza a sentirse incómoda con las constantes salidas
del país de El Chele, y el ocultismo con que había que tratar las
actividades subversivas de su marido. Finalmente Mariela solicita el
divorcio de Juan Gutiérrez Fischmann a finales de 1988, y Raúl le da su
visto bueno a finales de 1989. Mariela vuelve a ser libre.

En 1990 El Chele asume funciones en la Dirección Nacional del Frente
Autónomo, destacándose como un comandante duro. En esa línea, su
principal aliado es Mauricio Hernández Norambuena, conocido como
“Ramiro”. Junto a él, y pese a los reparos de Galvarino Apablaza,
“Salvador”, el nuevo número uno de la organización tras la muerte de
Pellegrín, ejecuta las acciones más violentas del FPMR en los años
siguientes:

En 1991, El Chele prepara y lleva a cabo el secuestro de Cristián
Edwards, uno de los hijos del dueño del diario chileno El Mercurio,
Agustín Edwards Eastman, y pide un millón de dólares por devolverlo vivo
a su familia. El ex marido de Marielita es el responsable de recibir y
“lavar” el dinero que se obtiene por el rescate. También es el autor
intelectual del asesinato del Jaime Guzmán, un político, abogado
constitucionalista y profesor universitario chileno que ejerció como
Senador de la República y colaborador jurídico del régimen militar de
Augusto Pinochet.

Durante los años posteriores a ambos crímenes, el Chele viaja a Suiza
y a Bélgica para lavar el dinero del rescate de Edwards, y utiliza
estos viajes para intentar contactar con su hija Gabriela fuera de Cuba,
pero Raúl prohíbe a la niña que vuelva a ver a su padre prófugo. Sigue
apoyando a El Chele, pero no quiere mezclar a su nieta con la trama de
terrorismo chileno.

Despojado de su hija, en 1992 El Chele se traslada a Argentina, desde
donde regresa a Chile en 1992, para crear las Fuerzas Armadas
Rodriguistas en Curanilahue. Allí establece su centro de operaciones en
la ciudad de Concepción, donde reside durante algún tiempo. La última
acción terrorista de El Chele en el FPMR, es el rescate en helicóptero
de cuatro frentistas desde la cárcel de alta seguridad de Santiago, en
diciembre de 1996. Entre los rescatados se encuentra su antiguo camarada
Mauricio Hernández Norambuena. Después, El Chele regresa a La Habana y
nunca más se sabe de su paradero en la Isla.

Son los días en que la ex frentista terrorista Marie Emmanuelle
Verhoeven, conocida como Comandante Ana, detenida en India, lo señalaría
como responsable del asesinato de Guzmán junto al número uno de la
organización, Sergio Apablaza Guerra, de quien Verhoeven era amante.

La justicia chilena solicitó en numerosas ocasiones a Fidel, y
después a Raúl, la extradición de El Chele, pero los Castro hicieron
siempre oídos sordos a estas peticiones. En la actualidad el ex marido
de Mariela se encuentra prófugo de la justicia chilena, y es el último
integrante de la cúpula frentista que queda en libertad, tras las
detenciones de Mauricio Hernández Norambuena en el 2002 y Galvarino
Apablaza en el 2004.

En 2008, una solicitud de prescripción por parte de su defensa es
rechazada por el ministro Mario Carroza. Finalmente, el 14 de septiembre
del 2009, la Corte Suprema revoca la orden de detención que pesaba al
frentista por sus crímenes, alegando la prescripción de éstos.

Años más tarde, en enero de 2013, un chivatazo pondrá sobreaviso al
entonces presidente chileno Sebastián Piñera, del paradero de El Chele
en Cuba. Piñera se enterará de que después de separarse de Mariela, El
Chele trabaja bajo nombre falso como entrenador militar en el “Punto
Cero de Guanabo” y en el PETI I de la Sierra del Rosario, dos bases
secretas de entrenamiento de las unidades militares castristas. El
mandatario pedirá personalmente a Raúl Castro que colabore y entregue a
su ex yerno, para que responda ante un juez chileno que lleva el caso de
sus causas pendientes, ahora reabiertas. Pero el ya presidente de Cuba,
ni siquiera responderá a su solicitud. Silencio.

Hay un capítulo oscuro en este tramo de la vida de Mariela,
completamente obviado en su biografía oficial. Se dice que tras su
relación con El Chele, tuvo dos hijos más producto de un idilio
calenturiento con Ramsés Calderío, un oficial de la CI que trabajaba
como personal de la escolta de Fidel y del que se enamoró de forma casi
obsesiva.






Ramsés murió de forma extraña por un disparo en el interior de un
automóvil, y aunque la versión oficial fue que su muerte se debió a un
accidente,se habla de que lo eliminaron por orden real. Una muerte más
en el repertorio del clan del terror.

Mariela no tiene contacto aparente con sus dos hijos que vivieron
siempre con los abuelos paternos, y tengo entendido que tampoco llevan
sus apellidos. Me gustaría que alguien más puesto en el tema me dé más
datos.

MARIELA CONQUISTA LA FAMA

Mientras tanto Raúl Castro encuentra por fin el camino para colocar a
Mariela en un puesto clave del Gobierno. No existe ese puesto de forma
institucional, pero lo crea para ella.

Ya desde 1972 existía un Grupo Nacional de Trabajo de Educación
Sexual (GNTES) que en teoría, debía desarrollar una política de
formación de las nuevas generaciones en el terreno de la educación
sexual.

Esta institución contó desde sus inicios con grandes profesionales de
la sexología, su directora-fundadora fue Mónica Krause, madre de mi
gran amigo Julian Daniel que tengo el gusto de convocar en este muro.
Krause y su asesor el Dr. Celestino Alvarez Lajonchere hicieron un
trabajo teórico de gran trascendencia en cuanto a educación sexual, y
derechos reproductivos y sexuales de la mujer. Pero la institución
estaba vacía de contenidos prácticos aplicables en la vida cotidiana de
los cubanos, y el tabú sobre el tema era aún considerado una mácula para
el Buró Político y los Ministerios de Salud y Educación, que según me
cuenta Julián, pronto boicotearon su labor.

Creo que es de recibo subrayar aquí el trabajo abnegado de Krause y
Lajonchere. Krause fue profesora titular de la Universidad de la Habana,
miembro de honor de varias Academias de Ciencias del mundo, y distintos
gremios de la OMS, y muchos cubanos aun la recordamos en los programas
de radio y televisión sobre educación sexual. También hizo un arduo
trabajo en centros educativos de la Isla, y fue en realidad la pionera
en la lucha por introducir los temas de igualdad sexual, y la tolerancia
para el colectivo LGTB, de la que hoy se ha apropiado Mariela.

Lamentablemente el GNTES tuvo una trascendencia apenas perceptible en
el plano social, con escasa repercusión práctica en la vida del cubano
de a pie. Era imposible para Krause poner en marcha una verdadera
revolución sexual, atada de pies y manos por el propio Fidel Castro, al
que el tema le resultaba “distante”, por no decir asqueroso.

En 1989, Vilma Espín crea el CENESEX, del que es primera directora
Mónica Krause, hasta que es “tronada” por su manifiesto desacuerdo con
las políticas gubernamentales sobre el tema, y termina abandonando el
país en 1990.

Sin embargo la situación crítica de la población gay y transexual
cubana no cambia sustancialmente, exceptuando tímidas aperturas en su
visibilidad social. Comienzan a permitirse los espectáculos de
transformismo y hay discretos avances en las políticas transgénero, que
también hacen un poco más visible a este colectivo. Así continuarán las
cosas hasta la retirada del poder de Agapito, que por cierto, por fin
“reconoce” a regañadientes que ha sido el responsable de la persecución a
los homosexuales durante casi todo el período revolucionario anterior,
pero morirá sin pedir perdón por eso.

Mientras tanto, Raúl nombra oficialmente a Mariela como asesora
política de su gabinete, defenestrando a Alcibíades Hidalgo, su
histórico jefe de despacho durante una década y uno de sus hombres de
más confianza. Hidalgo había hecho carrera como viceministro de RR.EE. y
embajador ante la ONU, hasta su caída en desgracia, y su escape
rocambolesco a Miami en el año 2002.

Mariela Castro

Pero la cacareada “revolución sexual“, se produce en Cuba en la
primera década del siglo XXI. Raúl, ya presidente del país desde 2006,
por fin completa su plan ideológico y pone a su hija al frente del
CENESEX en 2009. Marielita no se corta en triunfalismos al aceptar el
nombramiento de su padre, declarando: “Ahora la diversidad sexual forma
parte de la Revolución y ya de una manera revolucionaria”. La
“diversidad sexual revolucionaria” parece un concepto tan macarrónico
como incomprensible, pero queda acuñado por ella para ser repetido hasta
la saciedad por la prensa oficialista.

Repentinamente la antes denostada comunidad LGTB, ocupa por fin un
lugar en el mapa social de la revolución. Mariela se convierte en el
“pájaro con tetas” soñado, redentora de la causa rosa y defensora de las
minorías sexuales antes excluidas. Incluso se le supone lesbiana, cosa
que ella se encarga de desmentir, aunque añade siempre “que si lo fuera,
no tendría que avergonzarse por eso”, un tierno gesto gayfriendly que
la acerca aún más al colectivo.

Se le ve con frecuencia al frente de las movilizaciones callejeras
que organiza la institución que dirige, rumbeando en las “congas gays”
rodeada de homosexuales de ambos sexos y chicos trans, y abanderando la
mal llamada “tolerancia revolucionaria”. Mariela por fin ha dado voz a
un colectivo históricamente silenciado, y se le reverencia por eso. Su
padre se frota las manos; misión cumplida.

Sin embargo, al mismo tiempo que los homosexuales y transexuales
cubanos son legitimados por La Infanta, se crea un caldo de cultivo
pernicioso para su propia supervivencia.

Hasta el momento la comunidad LGTB cubana vivía en la oscuridad y la
intolerancia, pero estaba unida en la exclusión. Ahora se abre una
brecha ideológica en su seno. Mariela apoya al mundo gay y trans,
“siempre que sean revolucionarios”. No hay lugar, como siempre, para
quien disienta de los principios del socialismo, tenga lo que tenga
entre las piernas y haga lo que haga con eso. Mariela cumple al pie de
la letra con los cánones excluyentes de su padre; “dentro de la
revolución todo, fuera de ella, nada”. Los cambios pues, no son tan
radicales.

Paradójicamente la institución que encabeza Mariela Castro, y que se
supone, debe promover los derechos en salud sexual y salud reproductiva
para toda la comunidad LGTB, no apoya la democracia, la libertad ni el
consenso en su seno. Tampoco Mariela pone su cargo directivo al voto y
la consideración de la masa social que representa. Mariela Castro manda
en el CENESEX de forma autocrática, como lo han hecho su tío y su padre
con el país entero.

En consecuencia, emerge un movimiento LGTB, contestatario y paralelo a
la política excluyente del CENESEX; el Proyecto Arcoíris. La nueva
organización activista se desmarca del mariconeo oficialista de La
Infanta, pero con matices. Aunque exige presencia legal en el marco
legislativo y acceso independiente a los medios de comunicación, que en
Cuba pertenecen al Estado, se define como anticapitalista. Algunos de
sus miembros han declarado públicamente que “para existir, no podemos
disentir frontalmente en el terreno político con Mariela”.

SEGUNDAS NUPCIAS: PAOLO Y EL NEPOTISMO.

Paralelamente, la vida privada de Mariela Castro también se transforma, en virtud de su nueva responsabilidad.

En uno de los simposios de su apretada agenda LGTB, Mariela conoce a
Paolo Titolo, un fotógrafo italiano sin oficio ni beneficio que la
enamora y termina seduciéndola. Mariela se casa con Titolo y el
matrimonio se traslada a una nueva vivienda en 206 #1513 entre 15 Y 17,
en el selecto reparto Atabey de Ciudad Habana. Allí engendran a dos
hijos; Lisa y Paolo Titolo Castro.

Mariela Castro y su esposo  el fotógrafo italiano Paolo Titolo

Mucho se ha escrito sobre las interesadas intenciones de Titolo al
pretender a la hija del Rey. Paolo, un tipo gris y del montón sin
ninguna trascendencia profesional en su país de origen, se ha convertido
en “el fotógrafo de los maricones”, y ha sacado un jugoso rédito de
esta posición de privilegio como fotógrafo oficial del CENESEX,
monopolizando el protagonismo artístico de todas las muestras
fotográficas y eventos audiovisuales que auspicia y paga Mariela con
dinero público.

Pero este ejercicio de descarado nepotismo ha generado preguntas
sobre la intervención del Estado en la representación de la comunidad
trans de la isla, y las condiciones de participación de quienes son
fotografiados. Entre las voces discordantes está Jossiana Arroyo,
profesora de cultura latinoamericana de la Universidad de Texas en
Austin que se ha convertido en un látigo para la hija del Rey.

“Las dimensiones éticas de un proyecto como éste se hacen más
complejas cuando queda claro que los transexuales que posan para las
fotos no sólo forman parte del proyecto estatal de reasignación de sexo,
sino que también vienen de condiciones materiales y sociales en las que
no pueden disentir o criticar este mismo proyecto”, opina la profesora,
autora de un libro sobre “travestismo cultural” en Cuba y Brasil.
Arroyo afirma que “pensar que sólo por medio de las imágenes
‘dignificamos’ o ‘educamos’, es un arma de doble filo, especialmente
cuando la mirada viene desde arriba y no desde las voces o la acción de
la misma comunidad transexual”.

Otras voces cuestionan también el aparente conflicto de intereses que
ilustra las exposiciones fotográficas del CENESEX, obras conjuntas de
Castro Espín y su esposo fotógrafo:

“Esto representa una afrenta ética por todos lados, incluso si se
busca, una justificación desde la mirada del artista”, comenta desde
México la investigadora de temas de género y profesora del Tecnológico
de Monterrey, Guadalupe Caro Cocotle. La académica cuestiona el posible
uso de un puesto público para obtener el material que luego derivó en la
muestra artística. “‘Translúcidas’ se presenta más bien como “opacas”
pues finalmente se está construyendo una reivindicación de lo que es
‘ser trans en Cuba’ pero desde la legitimación de las políticas
públicas, con el abanderamiento del Estado”, señaló.

En 2012, la ONG Contrapunto Social organizó un taller para enseñar el
funcionamiento de las cámaras fotográficas a un grupo de personas trans
cubanas. El resultado fue una expo de fotos que se exhibió en la
Alianza francesa de La Habana, sin que ningún medio le hiciera caso,
quizá porque el fotógrafo no fue Paolo Titolo, el marido de La Infanta.

Mariela siempre responde a estos ataques, con consignas y soflamas,
como es costumbre en su familia. Dice que la misión del CENESEX es
“contribuir a que el ser humano viva su sexualidad de forma sana, plena,
placentera, responsable y revolucionaria. Nunca nadie hasta ahora se
había encargado de elaborar materiales sobre educación sexual e
investigación sobre la sexualidad humana en Cuba, ni de asesorar a las
instituciones cubanas en las áreas relacionadas con la sexualidad, la
orientación sexual, la identidad de género y el VIH. Somos el mayor
precursor de eventos científicos y culturales de los derechos sexuales
en la isla”, dice Mariela en su blog, que a todas luces no está escrito
por ella.

Olvida Mariela que si en medio siglo nunca nadie se había encargado
de estas tareas sociales, la responsabilidad de que esto no haya
ocurrido es de su padre como antes lo fue de su tío, a los que toda la
población LGTB cubana debe tantos años de persecución y aislamiento.

GABRIELA CRECE

Gabriela Gutierrez Castro hija de Mariela Castro y el terrorista Chileno Chele

Mientras tanto, la hija de El Chele se hace adulta y entra a estudiar
Diseño Industrial en el ISDI, ubicado en Belascoaín entre Estrella y
Maloja. De ahí sale graduada como diseñadora en 2008, y su madre le da
trabajo junto a ella en el CENESEX, donde se desempeña en el diseño de
campañas “por el respeto a la libre orientación sexual”.

En este período Gabriela va todos los días al ISDI en un Nissan
último modelo con un guardaespaldas y un chofer. Siempre acude vestida
con ropa de marca, comprada en sus frecuentes viajes a Europa por los
que se ausenta a clase con frecuencia. Gabriela es altanera, arrogante y
amenazadora.

Me cuentan que una vez un profesor de filosofía hizo un chiste en
clase sobre el sistema político cubano, y nunca más se volvió a saber de
él.

Gabriela es vista frecuentemente en Varadero junto a su prima
Vilmita, rodeada de amigos selectos, y en los yates de su padre, abuelo y
primos, entrando y saliendo de Marina Hemingway.

Entre los trabajos de la nieta de Castro para el CENESEX está el
diseño de la portada de un libro presentado por esta institución, “Aires
de la memoria”. A la hija de Mariela no le faltan tampoco los premios.
Como parte de un grupo de diseñadores gráficos, Grupo Elestudio Gráfico,
la nieta del dictador ganó un premio de cartel por el X aniversario de
La Jiribilla. También participa en actividades culturales organizadas
por la Embajada de España en La Habana, como el taller de ilustración
organizado por la representación diplomática española en Cuba.

Mariela mientras tanto continúa con su cruzada redentora controlando
la parte estética y gráfica de su labor social por mediación de
Gabriela, pero prohibiendo terminantemente en los textos del CENESEX
cualquier alusión a la etapa en la que su tío creó las UMAP y su padre
como ministro de Defensa envió a los «desviados sexuales» a esa
institución vergonzante. A cambio promete “hacer una investigación para
esclarecer tal fenómeno”, aunque los cubanos saben que esa investigación
nunca tendrá lugar.

A Juan Juan Almeida no le parece paradójico que Mariela Castro pelee
por los homosexuales: «Es la continuación de la misma línea, no los
defiende, está trepando sobre ellos, los utiliza para sus fines
políticos», asegura a ABC el hijo del revolucionario, exiliado en Miami
desde 2010.

Pero el discurso básico y panfletero de Mariela, cala en la población
cubana tal y como estaba previsto por su padre, y en febrero de 2013 es
elegida diputada a la Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba, un
paso indispensable para ubicarse en la primera bancada del poder.

UN CICLÓN Y UN TRATO DE FAVOR

En 2016 el poderoso huracán Matthew hace saltar las alarmas en toda
la isla, en especial en la zona oriental, y también destapa los pecados
de los Castro Espín.

En el mes de octubre, tras el vendaval, Raúl Castro aparece en
Santiago de Cuba escoltado por los ministros de Transporte, Energía y
Minas, Construcción, Comunicaciones, Agricultura y Comercio Interior. La
comitiva presidencial llega al oriente de Cuba con un cargamento de
ayuda que incluye planchas de fibrocemento, planchas de zinc, acero,
madera, cubiertas de fibroasfalto, plantas eléctricas, comida y agua.
Los víveres se reparten pronto y mal, y los materiales de construcción
terminan en las viviendas de los dirigentes políticos de la zona. Pocos
santiagueros de a pie son beneficiados con la ayuda.

Pero el fenómeno meteorológico consigue agrietar el muro de
hermetismo de la familia Castro, dejándonos ver que paralelamente y en
el mismo momento en que se produce el desastre climático, Raúl emprende la remodelación de la casa de su hija Mariela, gastando más peculio que la limosna que acaba de llevar al oriente del país para enfrentar las consecuencias del ciclón.

Se gastan decenas de miles de dólares en convertir en búnker la
residencia oficial Mariela y Paolo. Se desvían medios y bienes del
Estado y se invierten en comprar materiales de construcción para agregar
al complejo habitacional un muro perimetral revestido en su interior
con piedra de jaimanita, e instalar tecnología de seguridad de última
generación.

La remodelación incluye deshacer la piscina original de la casa,
ubicada en el patio trasero, para poner una nueva (rectangular e
importada) en el lateral del inmueble, y desmontar un viejo ranchón para
construir otro con maderas preciosas de la reserva natural de la
península de Guanahacabibes. Por si fuera poco, utilizaron diseñadores y
constructores para edificar y amueblar una casa adicional estilo
bungalow, que sirve para recibir invitados. Toda la remodelación, mano
de obra, transporte y refrigerio de las brigadas corre a cargo de las
FAR. Además, se comienzan a hacer reformas importantes en las estancias
interiores del domicilio de Atabey. Todo para el disfrute de Mariela y
Titolo, y de su prole.

MARIELA Y LAS PUTAS CUBANAS

Durante una reciente visita al Barrio Rojo de Amsterdam, Mariela
reconoció con picardía que, “cuando una mujer cubana necesita que le
arreglen su cuarto de baño y no tiene cómo pagar al fontanero, pues le
paga con sexo, y eso no quiere decir que lo vuelva a hacer, pero
resuelven en ese momento”.

Con esta anécdota, publicada en varios blogs cubanos, Mariela admite
sin tapujos que la prostitución está enraizada en la rutina diaria de la
isla, y no es una lacra del pasado “ya superada”, al mismo tiempo que
hace hincapié en que muchas chicas trans “están dejando la prostitución
para hacer trabajos normales, porque la revolución las valora como
personas”.

Mariela parece olvidar que durante años a las prostitutas en Cuba se
las ha tratado como vulgares delincuentes, negado su existencia y
coartado sus libertades, al extremo de hacer “recogidas” de prostitutas
del interior y devolverlas a sus ciudades de origen, para no dar mala
imagen al turismo habanero.

LAS REDES SOCIALES, UN LUGAR DIFÍCIL

El estreno de Mariela en las redes sociales ha sido todo un
acontecimiento en Cuba, por ser la única de toda la camarilla gobernante
expuesta a las preguntas y críticas de los cubanos de dentro y de fuera
de la Isla.

El rostro “amable” del régimen comunista es blanco de numerosos
mensajes de 140 caracteres, que le increpan sobre el repunte de la
represión, o su libertad para viajar a Holanda sin necesidad de la
«tarjeta blanca» o permiso de salida que las autoridades cubanas otorgan
a su antojo. Tampoco se ha librado de polémicas a raíz del debate con
otros blogueros cubanos. Su llegada a Twitter fue recibida por la
bloguera crítica Yoani Sánchez con el siguiente texto:

«Bienvenida a la pluralidad de Twitter @CastroEspinM (…) ¿cuándo los
cubanos podremos salir de los otros armarios?» se pregunta la bloguera.
Una Mariela harta responde: «Parásitos despreciables ¿recibieron la
orden de sus empleadores de responderme al unísono y con mismo guion
predeterminado? Sean creativos».

Mariela va revelando su verdadera personalidad intransigente llamando
‘moco pegado’ a un reportero de Hispano Post en Madrid, que la increpó
políticamente en una de sus frecuentes visitas a España. Dice la biblia
que a la boca salta lo que en el corazón abunda.

UN SELLO CON POLÉMICA

No resulta raro entonces que en el primer sello no postal “dedicado a
la comunidad de lesbianas, gays, bi, trans e intersexuales (LGBTI) en
Cuba, aparezca la imagen de su madre, Vilma Espín.

Se ha emitido un sobre con una leyenda alusiva al acontecimiento,
pero sin nada en la imagen que recuerde al colectivo que se pretende
apoyar. A diferencia de los sellos postales, esos sobres no están hechos
para pasar de remitentes a destinatarios, sino para engrosar las
colecciones de los filatelistas.

La familia Castro que impuso las peores pesadillas a los homosexuales
cubanos, aprovecha ahora esta ocasión para ennoblecerse a costa de
aquellos a los que negó y persiguió. Igual que sus mayores, Mariela
Castro Espín consigue burlarse de los anhelos y sueños de quienes dice
representar, les promete un sello postal para su causa y lo que hace
circular es una imagen de su propia madre.

La incursión de Mariela en la política cubana es un ejemplo perfecto
de cómo la revolución manipula el pasado, controla el presente y
condiciona el futuro de los cubanos. Pero para el resto del mundo la
primera lectura –y a veces la única– de su labor frente al CENESEX es
“una bocanada de aire fresco y democracia” como ella misma define en sus
discursos. En realidad es una elaborada maniobra de distracción para
evidenciar un falso avance en la consecución de las libertades de las
minorías maltratadas por la propia revolución, condicionado por el mismo
discurso político de hace más de medio siglo.

El pasado año, Mariela Castro impulsó una manifestación durante la
que se celebraron 20 “celebraciones de amor”, en las que los cónyuges se
intercambiaron simbólicamente los votos matrimoniales. Mariela
aprovechó el evento para reivindicar otra vez la figura de su madre,
Vilma Espín, que según ella “luchó contra el hecho de que se considerase
a la homosexualidad como una enfermedad. Desde su sentido común de
justicia [mi madre] estaba en contra del tratamiento psiquiátrico a los
homosexuales”, dice Mariela, “Eso me llamaba la atención y empecé a
buscar respuestas, y sigo haciéndolo”.

LOS APÓSTATAS DEL CENESEX

Al endiosamiento de Mariela Castro a caballo de su padre, le han
salido opositores en la Isla. Muchos activistas y académicos ya han
criticado al CENESEX por monopolizar la voz de la comunidad LGBTI,
politizar la lucha por los derechos civiles y dar la espalda a las
organizaciones independientes y a los activistas que continúan siendo
acosados por la dictadura castrista.

Pedro
Manuel González Reinoso, miembro del Proyecto Arcoiris y que desde hace
20 años se trasviste en Cuba para interpretar al personaje de “La Roxy”
(una mujer rusa que decidió quedarse en Cuba), considera que “aún queda
mucho trecho por recorrer” en el tema de derechos en materia sexual y
de identidad de género.

González Reinoso denuncia que el programa de readecuación sexual se
encuentra paralizado por la falta de recursos y considera insuficientes
“las medidas paliativas del Estado/Partido Comunista dirigidas a
difuminar y borrar un horrendo pasado de incomprensión, persecución,
exclusión y aprisionamiento que se justificó, porque ‘el mundo entero
era homofóbico por prescripción facultativa’ (utiliza palabras de
Mariela) en esos tiempos abyectos— aunque solo unos pocos abrieron
cárceles y eso no lo dijo la sexóloga”.

Pedro Jesús recuerda que el Código de Trabajo aprobado en el 2014 no
incluyó una cláusula promovida por Castro Espín—que también es
diputada—para proteger de la discriminación por identidad de género.
Sigue pendiente la discusión en el parlamento cubano de un nuevo código
de familia, en el que los miembros de la comunidad LGBTI desean obtener
reconocimiento para el matrimonio igualitario. También denuncia que no
se ha aprobado una ley de identidad de género.

Otro apóstata de CENESEX, el escritor Pedro de Jesús, denunció la
utilización de términos homófobos en la literatura científica publicada
en Cuba, en textos de divulgación y libros empleados en carreras
médicas. En un artículo que comparte el periodista Francisco Rodríguez
Cruz en su blog personal “Paquito el de Cuba”, López Acosta pone el
ejemplo de Medicina legal, bibliografía básica de la asignatura de mismo
nombre en la carrera de Medicina, donde se habla de la homosexualidad
como una “anomalía”. Al autor le “sobrecogió” que el término no se
utilizara solamente “para significar un tipo de comportamiento que desde
el punto de vista meramente estadístico o cuantitativo se diferenciaba
de la norma”. Al vocablo se suman otros como “inversión y desviación” en
un enfoque que para López Acosta “no se está describiendo el fenómeno
de manera neutral y objetiva, sino que se lo presenta desde una
perspectiva evaluadora, prejuiciada y negativa”.

Son “términos demodé”, que rezuman el tufillo del lenguaje excluyente
y vejatorio empleado en una época de triste recordación en Cuba. Y
esto, sorprendentemente, en un libro que se edita en 1999, nueve años
después de que la Organización Mundial de la Salud (OMS), bajo
presupuestos validados por la ciencia, eliminara la homosexualidad de la
lista de enfermedades mentales…”, condena. Y recuerda: “Durante las
primeras décadas del Gobierno de Fidel Castro, los homosexuales fueron
enviados a campos de trabajo forzado dentro las UMAP para su
“reeducación”, fueron “parametrados” y expulsados de aulas, compañías
teatrales y espacios donde fueran visibles, y obligados a abandonar el
país”.

El ensayista citó igualmente otro libro, ¿Cómo enfrentar el peligro
de las drogas? (2006), donde el “afamado” doctor Ricardo González
Menéndez incluía el comportamiento homosexual entre las reacciones
adversas provocadas por la marihuana. “Nunca comprendí cómo desde el
lenguaje de la medicina —ciencia que se ocupa de la salud humana,
entendida esta como ‘el completo estado de bienestar físico, mental y
social’ de personas y colectividades (OMS)—, podía considerarse nociva
para el sujeto la realización de sus deseos ocultos e insatisfechos,
cuando resulta más bien todo lo contrario. Represión y frustración
constituyen un profundo malestar que puede originar, a la postre, una
verdadera enfermedad”, señala.

Considera que “en un país de tradición machista como este, leer —en
palabras de un médico, no olvidemos el detalle— que algo (yerba, raíz,
bejuco o lo que sea) “facilita” […] la atracción por sujetos del propio
sexo y los comportamientos consecuentes’, es suficiente para hacer que
se reavive en los lectores el temor tan persistente a la homofobia”.
Lamenta López Acosta que el anterior no es el último de los ejemplos que
motivan sus comentarios. Otro texto sobre el mismo tema de drogas y
prácticas sexuales está recogido en los ejemplares de Enfermería
familiar y social, publicado por la Editorial Ciencias Médicas en 2004.

“La sola existencia de tales textos contradice la política que desde
hace años lidera el Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX) para
combatir la homofobia en los diferentes ámbitos sociales del país,
habida cuenta de que la homofobia —y no la orientación homosexual—
resulta una enfermedad y expresa, por sí misma, la actitud
anticientífica de una cultura machista basada en la ignorancia, los
prejuicios y los estereotipos”, critica el ensayista.

Aunque Pedro de Jesús López Acosta es máster en Estudios
Lingüísticos-Editoriales Hispánicos, licenciado en Letras y receptor de
innumerables premios literarios en Cuba y fuera de ella, ya el gobierno
ha intentado deslegitimarlo aduciendo lo de siempre: es un títere de los
americanos.

MARIELA Y EL IMPERIO

Mariela,
como antes hizo su tío, toda su vida tuvo un especial interés en
visitar el país que “asfixiaba al suyo”. Los líderes de la revolución, y
sus familiares cercanos, históricamente han deseado (y conseguido)
visitar y disfrutar de las bondades de la tierra del enemigo, eso sí,
bajo el mantra comunista de que “todos los pueblos tienen derecho a
conocer la verdad al margen del signo político de sus gobiernos”.
Curioso que no apliquen nunca esta máxima para el suyo propio.

Recientemente Mariela Castro consiguió por fin viajar a San Francisco
para participar en un congreso de la Asociación de Estudios
Latinoamericanos (LASA). El otorgamiento de la visa a Mariela estuvo
rodeado de una agria polémica que recibió fuertes críticas de la campaña
del candidato presidencial Mitt Romney y de los congresistas
cubanoamericanos.

El viaje de Mariela a San Francisco y Nueva York obligó a desplegar
un operativo del Buró de Seguridad Diplomática (BDS) de Estados Unidos
para brindarle protección durante su permanencia en el país.

La congresista cubanoamericana Ileana Ros-Lehtinen, presidenta del
Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes, emitió
una declaración tras conocer la presencia de Rodríguez Castro a Estados
Unidos. La legisladora había criticado duramente al Departamento de
Estado por la concesión de una visa a Mariela Castro para su visita.

Mariela ha manifestado en diversas entrevistas su total adhesión al
gobierno cubano, además de considerar públicamente que lo más
conveniente para Cuba es el partido único.

En julio de 2014 varios medios informaron erróneamente, basándose en
información oficial del Aeropuerto de Uagadugú, que Mariela Castro
estaba a bordo del vuelo 5017 de Air Algérie siniestrado en el desierto
del Sahel, al norte de Malí. La noticia fue desmentida por la propia
Mariela Castro a los pocos minutos a través de una entrevista en
Telesur.

CUANDO PAPÁ SE MARCHE

Aunque hay un runrún de que Mariela está en las quinielas como
candidata fuerte a ser la próxima presidenta de Cuba, yo desestimo esa
posibilidad. No es ni llegará a ser una “mujer de estado” por su nula
experiencia de gobierno, sus limitadas capacidades como estadista y el
escaso respaldo que tiene su candidatura en los “barones” del ejército, a
pesar de que las FAR han sido el feudo de su padre. Tampoco su hermano
es visto con buenos ojos por los militares que están al asecho del trono
que dejará vacante Raúl el año entrante.

Mariela ha dicho ya que no ambiciona el cargo político más importante
de la Isla, aunque esa declaración debe ponerse en cuarentena. Al ser
preguntada sobre quién cree que gobernará el país cuando su padre deje
el poder en 2018, ha respondido:

“¿A quién quiero para el futuro del país? No tengo la menor idea. En
todos los que yo miro veo virtudes y defectos, incluyendo en mi papá. El
pueblo es el que tiene que decidir. No tengo un preferido pero hay
varias personas con cualidades. Todavía no me voy a pronunciar, estoy
observando. Yo soy muy positiva. Tengo esperanza en que las cosas van a
ir bien, pero soy consciente de que los procesos sociales son complejos e
impredecibles y hay cosas que se escapan a nuestro análisis. ¿Que si el
capitalismo podría volver a Cuba? Sí, es tan posible como que el
socialismo pueda volver a Alemania”, respondió Castro a un estudiante
sobre su confianza en el proceso político cubano.

Ante la pregunta de un estudiante sobre una supuesta reforma
constitucional y la posibilidad de incluir la aprobación del matrimonio
homosexual en la Carta Magna, Mariela expresó:

“Sobre la fecha en que la posible reforma constitucional podría tener
lugar, Castro expresó: “según yo escuché, la reforma se pretende
iniciar el año que viene (…) Debe ser un cambio que se adapte a las
nuevas realidades sociales. Independientemente de que la Constitución se
transforme o no, cosa que es muy necesaria, en el último Congreso del
Partido no hubo discusión de este tema (de los derechos homosexuales),
creo que hay un consenso y que lo que comunicamos llegó mejor. Tenemos
que seguir luchando”.

“Seguir luchando” parece ser el lema eterno de la revolución que
abandera la hija del Rey. Los cubanos parecen condenados a luchar toda
la vida por su propia supervivencia, mientras sus líderes viven del
sudor de sus esfuerzos en esta lucha sin sentido y sin final.

Pero Mariela sonríe y no habla de la falta de libertades, ni de las
penurias económicas, ni de la represión ni del desastre. El sexo es un
tema estupendo para desviar la atención de las cosas importantes que los
cubanos hacen las otras 23 horas del día en que no lo practican:

“El sexo no es solo para procrear, es también para sentir placer, es
expresión de necesidades eróticas del ser humano con sus peculiaridades.
Se ha confirmado que otras especies practican rituales entre individuos
del mismo sexo. No es antinatural”.

¿Será que tenemos que agradecerle además, que nos haya descubierto eso?





PRINCESAS DEL TERROR: MARIELA CASTRO ESPÍN

El Hada Madrina Marxista

Carlos Ferrara.

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