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miércoles, 6 de julio de 2011

Puntos de Opinión: Los 3 escenarios contra el Plan B de Castro

False Kiva in Canyonlands National Park, Utah,...Image via Wikipedia
EL MOVIMIENTO BLOGGER, ESTA LLAMADO A SER EL CATALIZADOR MORAL DE LOS GOBIERNOS, ANTE LOS OJOS DEL MUNDO


Los 3 escenarios contra el Plan B de Castro

El periodista Andrés Oppenheimer analizó en su columna los 3 escenarios políticos que aguardan a Venezuela en 2012 tras el anuncio de la enfermedad del presidente Hugo Chávez.


Para Oppenheimer, Hugo Chávez podría presentarse a las elecciones de 2012 si supera sus problemas, o designar a su hermano Adán como candidato. Advierte además que en cualquiera de los escenarios el futuro será turbulento. 

Esta es la columna completa de Oppenheimer tal y como se publicó en El Nuevo Herald: 
Ahora que el presidente venezolano Hugo Chávez ha admitido públicamente que tiene cáncer -después de que su régimen había acusado a los medios independientes de ser agentes del imperialismo por especular que su prolongada estadía en Cuba se debía a una enfermedad grave-, he aquí tres escenarios posibles de lo que podría ocurrir en Venezuela. Todos ellos vaticinan un futuro turbulento.
Escenario 1
Chávez logra superar sus dificultades. El presidente venezolano, que ha estado hospitalizado en La Habana desde el 10 de junio, vuelve a Venezuela a continuar su tratamiento allí, y se recupera a tiempo para hacer campaña para las elecciones presidenciales de diciembre del 2012.
Pese a su decaída popularidad, que según una encuesta reciente de Keller y asociados ha caído al 41 por ciento, mientras el 53 por ciento de los venezolanos lo rechazan, Chávez logra ganar la simpatía de muchos debido a su enfermedad. Es difícil para los líderes de la oposición atacar a un Chávez enfermo de cáncer y culparlo por el desastre económico del país.
La economía de Venezuela -que pese a beneficiarse del mayor boom petrolero de su historia terminó teniendo uno de los índices de crecimiento económicos más bajos y un índice de inflación de los más altos de Latinoamérica el año pasado- sigue deteriorándose. El estilo de gobierno altamente personalizado de Chávez y la falta de técnicos en el gobierno resulta en un caos económico aún mayor con un presidente concentrado en superar su enfermedad. 
Sin embargo, Chávez se presenta a la reelección con un barniz de humildad y con un discurso más conciliador, y -beneficiándose de una a oposición dividida- gana las elecciones presidenciales.
Escenario 2
La candidatura del hermano mayor. Chávez tiene que hacer sesiones de quimioterapia que lo dejan agotado física y emocionalmente, e incapaz de presentarse a las elecciones. Por consejo del régimen militar cubano -que es el que tendría más que perder si la oposición venezolana ganas las elecciones y elimina los masivos subsidios petroleros de Venezuela a la isla-, Chavez nomina a su hermano mayor Adán Chávez como su candidato presidencial.
Adán Chávez, un físico y ex embajador en Cuba que ha sido uno de los mentores políticos del Presidente, es considerado el principal contacto de Chávez con el régimen de la isla. Adán Chávez es actualmente gobernador del estado de Barinas, y en Venezuela se lo considera el líder del ala más radical y pro-cubana del gobierno de Chávez.
El 27 de junio, en medio de crecientes rumores en Venezuela de que el presidente Chávez tenía cáncer, Adán Chávez fue citado por los periódicos venezolanos declarando que “sería imperdonable limitarse tan solo a lo electoral y no ver los otros métodos de lucha, incluso la lucha armada para obtener el poder, que es el instrumento indispensable para aplicar y desarrollar el programa revolucionario’’.
Escenario 3
La candidatura de un representante de la “Boliburguesía’’, o burguesía bolivariana, apoyado por los militares. Bajo este escenario, una feroz lucha por el poder estalla dentro de diversas facciones chavistas, y la jerarquía militar venezolana convence al presidente de que debe designar al exvicepresidente Diosdado Cabello -un colaborador todo terreno de Chávez y el hombre que maneja sus finanzas- como candidato presidencial del gobierno.
Andrés Oppenheimer
aoppenheimer@elnuevoherald.com



El Nuevo Herald


 
El Plan B de Castro en 4 escenarios Diferentes

La salud de Chávez y el "Plan B" de Raúl Castro

Eugenio Yáñez/Cubanalisis

Al contrario de lo que comúnmente se piensa superficialmente, que el régimen cubano solamente logra subsistir gracias al apoyo de Venezuela, se crearon las condiciones para que tuviera que ser el gobierno venezolano quien dependiera del apoyo cubano.
 
Estratégicamente, fue una decisión clave que casi nunca ha sido entendida del todo en muchos análisis, pues lejos de tener que estar el gobierno cubano a la deriva y rezando porque Hugo Chávez se pudiera mantener por largo tiempo en el poder, para que el régimen pudiera continuar recibiendo el generoso subsidio venezolano, el neocastrismo se concentró en estabilizar y garantizar el funcionamiento operativo de su “retaguardia” estratégica, consolidando al teniente coronel “bolivariano”.
 
Independientemente de las veleidades públicas sobre la solidaridad y la eterna hermandad de ambas naciones, tanto por parte de Ricardo Alarcón como de los ahora defenestrados Carlos Lage y Felipe Pérez Roque, los verdaderos amarres para “Cubazuela” estuvieron a cargo de militares de alto nivel: los generales de Cuerpo de Ejército Abelardo Colomé Ibarra (“Furry”), Ministro del Interior, y Julio Casas Regueiro, entonces Viceministro primero de las Fuerzas Armadas y actualmente Ministro, así como el Contralmirante Julio César Gandarilla, jefe de la Contrainteligencia Militar.
 
Ellos tuvieron a su cargo el diseño e implementación de los servicios de seguridad “bolivarianos”, la reorganización de una nueva Fuerza Armada “bolivariana”, y la organización del entrenamiento operativo de los altos mandos militares venezolanos en la nueva doctrina militar “revolucionaria”.
 
Ese trabajo ha sido complementado en la actualidad por el General de División Leonardo Andollo, segundo jefe del Estado Mayor General y encargado en Cuba de los planes contra las sublevaciones populares que serían organizadas por “el imperialismo yanki”, quien ha asesorado a los militares venezolanos en esa tarea represiva.

 
LOS ESCENARIOS

 
¿Qué “variantes” y escenarios tiene que haber previsto el neocastrismo –analizados, discutidos y coordinados previamente con Hugo Chávez- en lo que podría llamarse el “teatro de operaciones” venezolano, para garantizar simultáneamente la estabilidad del gobierno cubano y de la “revolución bolivariana” en las disímiles circunstancias que pudieran presentarse?
 
Al menos cuatro:

1.      Permanencia indefinida en el poder de un Hugo Chávez fortalecido y sin las “incómodas” limitaciones de una sólida democracia venezolana y un Estado de derecho funcional 
2.      Permanencia indefinida de Chávez en el poder en medio de continuas crisis económicas y sociales -inflación, inseguridad ciudadana, huelgas y protestas, descenso de los precios del petróleo en el mercado mundial, calamidades naturales, deslegitimación, gran presión de los opositores 
 
3.      Permanencia limitada y mucho más débil de Hugo Chávez en el poder por cualquier circunstancia, tales como enfermedad, tratamiento médico, incapacidad, accidente, avance arrollador de la oposición, o un nuevo “chavista” en el poder 
 
4.      Salida de Hugo Chávez y la “revolución bolivariana” del poder, por fallecimiento, enfermedad terminal, discapacidad, revuelta popular victoriosa, o pérdida de las elecciones sin posibilidad de un golpe de fuerza que las ignore.

Para cada uno de estos eventuales escenarios tienen que haberse previsto cuidadosamente variantes de actuación:
 
El primer escenario de la permanencia indefinida en el poder de un Hugo Chávez fortalecido y sin las “incómodas” limitaciones de una sólida democracia venezolana y un Estado de derecho funcional sería el ideal para el neocastrismo, pero aún así es evidente que el régimen cubano nunca lo dio por definitivo, permanente, estático o inamovible.
 
Son públicas las gestiones de acercamiento y el cuidadoso ajuste de las relaciones internacionales cubanas con diferentes países productores de petróleo en todo el mundo, muy pocos de los cuales se caracterizan por su carácter marcadamente democrático: Rusia, Brasil, Angola, Irán, Argelia, Libia, Guinea Ecuatorial, y varias relativamente pequeñas ex-repúblicas soviéticas.
 
Naturalmente, las circunstancias económicas en que se desarrollarían las relaciones comerciales con estos países suministradores alternativos serían mucho menos favorables que las que ofrece Hugo Chávez al régimen cubano, pero a pesar de eso sería una alternativa para impedir un brusco colapso para el poder de Raúl Castro.
 
En el segundo escenario, con Chávez en el poder en medio de una situación de crisis cada vez más crecientes en el país, podría seguirse contando con el suministro regular del petróleo, aunque tal vez otros campos de la “colaboración” venezolana se verían más limitados, pero de cualquier manera la labor de asesoría de los cubanos se concentraría en un mayor fortalecimiento y desarrollo de los servicios de seguridad y defensa, para garantizar que en cualquier circunstancia se mantenga en el poder la “revolución bolivariana” y continúen las excelentes relaciones intergubernamentales entre los dos países.
 
De igual forma, se acelerarían al máximo los trabajos comenzados de prospección y extracción de petróleo, tanto en tierra como en la cuenca submarina del Golfo de México.
 
Si bien es cierto que los resultados económicos de estos esfuerzos, por muy prominentes que sean, demorarían unos cinco años en comenzar a convertirse en dinero para las arcas del neocastrismo, no puede desconocerse que la potencialidad relativamente segura de la riqueza petrolera en territorio cubano podría permitirle al régimen algunas acciones de conjunto con capitales internacionales de riesgo, que le posibilitaría acceso, descontado por la primea de riesgo, claro está, a los futuros ingresos.
 
Seríamos demasiado ingenuos si consideramos que tal opción sería imposible de lograr si las circunstancias obligaran a decisiones de este tipo: al fin y al cabo, al neocastrismo no le interesa el futuro del país ni la suerte de los cubanos, sino su permanencia en el poder.
 
Sin dejar de atender las relaciones estratégicas con los eventuales suministradores de petróleo alternativo, ni la marcha acelerada de las exploraciones y prospecciones tanto en tierra como en el mar, este escenario de crisis venezolana con Chávez en el poder resulta, en cierto sentido, parecido al primero e ideal, con la diferencia de que el neocastrismo tendría que concentrar más atención y recursos -fundamentalmente humanos- en la represión sofisticada y neutralización de posibles alternativas de poder, incluso -y esto no debe desconocerse, porque es de extrema importancia- dentro de las mismas filas del chavismo.
 
El tercer escenario, de un Chávez mucho más limitado en el poder -tal vez forzado por las circunstancias a actuar más mesuradamente y sin desconocer olímpicamente las leyes y el Estado de derecho, como ha hecho hasta ahora- o de un nuevo “chavista” en el poder, sería mucho más complicado para el neocastrismo, pero no insuperable.
 
Y la variante de un nuevo “chavista” en el poder tiene que haberse analizado desde hace mucho tiempo con el mismo Chávez, para disponer de candidatos “aceptables” y a la vez con posibilidades reales de asumir el poder y mantenerse en él. Eso supondría que cualquier candidato a “la herencia” bolivariana tendría que contar con la aprobación de Hugo Chávez y el visto bueno de La Habana, sin alternativa, y que debe conocer perfectamente las reglas del juego con relación al papel y lugar de los cubanos en Venezuela, o estos se encargarán de que lo entienda explícita y rápidamente.
 
En esta situación jugaría un papel mucho más importante el trabajo de adoctrinamiento y propaganda sobre venezolanos y cubanos en el país, se endurecería la actuación de los “bolivarianos” y la polarización se extendería hasta los mayores extremos y circunstancias. El gobierno cubano debería poner mucho más énfasis que hasta ahora en la “protección” y “seguridad” de sus más de cuarenta mil trabajadores civiles en el país -fundamentalmente médicos, profesores y entrenadores deportivos, pero también los asesores civiles ubicados en prácticamente todas las instituciones- que hasta ahora son relativamente controlados por mecanismos tradicionales de contrainteligencia y control político, que en ese caso serían militarizados, como se hizo en Angola y Nicaragua.
 
Esa variante tiene que haber considerado una merma significativa en el monto de la colaboración de Venezuela en los sectores y rubros no petroleros (proyectos de alimentación, tecnología, salud, pesca, transporte, cultura, turismo, ganadería, agricultura, y empresas mixtas en industria, comunicaciones, transporte, y azúcar), y tal vez alguna disminución, quizás hasta el 50%, en los suministros petroleros, para ubicarse en las primeras cifras de colaboración petrolera: unos cincuenta y cinco mil barriles diarios.
 
Sería una situación más compleja y difícil, pero no para asustar demasiado a quienes ya previeron desde fines de los años ochenta del siglo pasado, cuando el “socialismo real” comenzó a desmerengarse y Hugo Chávez ni siquiera era conocido más allá de su familia y su cuartel, la llamada “opción cero” para el período especial, que suponía no recibir ninguna cantidad de petróleo de la Unión Soviética.
 
Ciertamente, las realidades de estos momentos son diferentes por muchas razones, pero no parece sensato considerar que quienes ya pasaron por una situación como esa y lograron mantenerse en el poder, a cambio de destrozar al país y “haitianizar” la sociedad cubana, no lo volverían a intentar.
 
Queda el cuarto escenario, el más complejo, que supondría la salida de Hugo Chávez y la “revolución bolivariana” del poder, por fallecimiento, enfermedad terminal, discapacidad, sublevación popular victoriosa o pérdida de las elecciones sin posibilidad de un golpe de fuerza que las ignore, es decir, el surgimiento de un gobierno post-chavista que pretenda retornar al Estado de derecho y la legalidad democrática en Venezuela y, por lo tanto, no se sienta comprometido con los mentores “revolucionarios” de La Habana y pretenda cortar la dependencia que Chávez le impuso a su país al aliarse tan estrechamente con el régimen castrista.
 
¿Qué podría suceder en un escenario como este?
 
El gobierno cubano no tendría más remedio que aceptar la realidad en caso de que Hugo Chávez y los suyos no estuvieran presentes o no puedan violentar la voluntad popular, aunque si intentaran hacerlo, en un caso como ese, de seguro que contarían con el apoyo del gobierno cubano.
 
El régimen podría manejar determinadas variables, desde intentar mantener el status quo de tiempos de Chávez -misión casi imposible, dicho así para no ser absolutos- hasta negociar diversas variantes de salida que no resultaran demasiado traumáticas para el poder cubano, como sería el corte inmediato y total de los suministros petroleros.
 
Esto supondría que nuevas autoridades democráticas venezolanas facilitarían al gobierno cubano la posibilidad de una retirada relativamente honrosa, escalonada y organizada, no de forma precipitada, como tuvieron que hacerlo en el Chile del general Pinochet el mismo día del derribo del presidente Salvador Allende.
 
¿Mucho pedir? De ninguna manera. Así ocurrió en la Nicaragua sandinista cuando ganó la presidencia la señora Violeta Chamorro con la Unión Nacional Opositora, y comenzó a desmantelar el fallido experimento del sandinismo: los gobernantes cubanos perdieron casi todo su protagonismo e influencia, pero no tuvieron que salir ni a la carrera ni expulsados. En definitiva, al enemigo en retirada, puente de plata.
 
¿Seremos tan ingenuos de pensar que el neocastrismo no ha previsto esta opción? ¿Es que no podrían incluso haber hablado de estos temas con opositores de Chávez que podrían ser eventuales poderes en el post-chavismo?
 
Atención: esto no se haría a espaldas del )comandante-presidente bolivariano ni tendría por que ser así. Tal vez Chávez no lo entienda completamente o no le haga mucha gracia una situación como esa, pero el neocastrismo siempre alegaría razones de fuerza mayor, “de Estado” o de “la revolución”, para un pragmatismo concreto de este tipo.
 
¿Por qué tendrían que aceptar esta variante nuevas autoridades venezolanas? En términos morales, naturalmente, no sería lo mejor, pero cuando un gobierno, cualquiera que sea, tiene que negociar con los ocupantes de su país -y aquí se trata de más de cuarenta mil cubanos, muchos de ellos en posiciones estratégicas y sensibles- debe tener la visión y la flexibilidad para comprender que si los ocupantes “se atraviesan” en sus proyectos y programas de democratización, pueden haber consecuencias imprevisibles y resultados muy pocos deseados. Así ocurre con esos viejos guerrilleros cubanos, maestros de la subversión: tratar de acorralarlos es correr un grandísimo riesgo de inestabilidad.
 
“Nada personal, asunto de negocios”, diría el neocastrismo. “No nos hagan muy difícil el retirarnos”. “Naturalmente, queremos respetar la voluntad de los venezolanos, pero eso no puede ser a cambio de poner en peligro nuestra seguridad nacional”. “¿Por qué no se va a poder encontrar una solución mutuamente satisfactoria?”.
 
Para poder sacar hacia Cuba a más de cuarenta mil colaboradores civiles y quién sabe cuantos militares y funcionarios de “la seguridad”, se necesita determinado tiempo. ¿Qué tal un arreglo de que el nuevo gobierno legítimo de Venezuela mantenga el suministro de petróleo a los niveles actuales, pero a los precios del mercado mundial o tal vez un poco más barato (a crédito, por supuesto), a cambio de lo cual el gobierno cubano garantizaría no ser en manera alguna obstáculo a las nuevas autoridades venezolanas? Al fin y al cabo, somos latinoamericanos todos, los hijos de la misma Patria Grande, ¿no?
 
Sinceramente, un nuevo gobierno venezolano no chavista tendría que ser demasiado torpe y enajenado para no darle curso a una solución de ese tipo, que no sería ni la más justa ni la más decente, pero tal vez resultaría la más práctica y menos problemática.
 
La de Cuba no sería la única “herencia” preocupante que le dejaría el chavismo a nuevas autoridades venezolanas: tendrían que enfrentar también los préstamos e inversiones firmados por el gobierno “bolivariano” con China y Japón y garantizados con el petróleo venezolano, más todos los proyectos “solidarios” con los socios y aliados del ALBA. Se trata de compromisos muy difíciles de ignorar.
 
De manera que, lejos de creer que el neocastrismo anda corriendo pensando como se va a resolver la situación con la salud del presidente Hugo Chávez -factor que está mucho más allá de las posibilidades y las voluntades humanas- sería más sensato considerar que en estos momentos está actualizando -si es que no ha terminado todavía- sus planes de contingencia, eso que llaman en todas partes el “Plan B”.
 
Nada de lo anterior significa que el neocastrismo no corra peligro alguno con los actuales acontecimientos en Venezuela y la salud de Hugo Chávez, o que no deba preocuparse. El presidente venezolano padece de cáncer, aunque no se conozca públicamente su ubicación, alcance, grado de desarrollo y tratamiento específico. Un mal que en cualquier momento puede escapar al control de los más sofisticados controles, medicamentos y tecnologías, por lo que no puede descartarse un desenlace fatal, ni tampoco preverse un tiempo prudente para que se produjera. Pero, comoquiera que sea, el eventual final biológico de Hugo Chávez no significa automática y necesariamente el final del neocastrismo, ni mucho menos.
 
Considerar que la situación ha tomado por sorpresa a los poderes en La Habana no es realista. Independientemente de todas nuestras consideraciones morales y políticas sobre los valores éticos e ideológicos del neocastrismo, sería un grandísimo despiste considerar que sus principales personeros son tontos ni muchos menos, o que no están preparados para situaciones imprevistas.
 
Si se prepararon concienzudamente para el fallecimiento o una grave enfermedad del Comandante en Jefe, y han logrado capear el temporal durante cinco años, nada hace pensar que hubieran considerado a Hugo Chávez inmortal o eterno: esa sería, sin dudas, la única variante que nunca se analizó.
 
Tontos son quienes consideren que en esa camarilla cubana de ancianos y generales -al final son los mismos- no se piensa ni se analizan detalladamente los temas estratégicos, o que se vive improvisando.

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lunes, 4 de julio de 2011

Una Visión de las cárceles en #Venezuela "Socialista"

EL MOVIMIENTO BLOGGER, ESTA LLAMADO A SER EL CATALIZADOR MORAL DE LOS GOBIERNOS, ANTE LOS OJOS DEL MUNDO

Reclusos hacen fiestas con drogas, bebidas alcohólicas y minitecas

SER VIP EN EL RODEO CUESTA “UNOS REALES”
22/06/2011

Se conoció de manera extraoficial que funcionarios de la Guardia Nacional “colaboran” para que los internos de esta prisión ubicada en Guatire,
estado Miranda, vivan como unos “reyes”, pues a los de “alto rango” no les falta nada

La realidad de los penales se convirtió en otra, tras las declaraciones de una mujer -quien decidió no ser identificada por medidas de seguridad- que ha ingresado al Rodeo en infinitas oportunidades, pues su pareja está privado de libertad y además tiene un alto rango adentro.
No todos pasan trabajo. “El Pran” o Principal, es líder del recinto penitenciario y tiene todos los beneficios, además decide qué se hace y qué no adentro. A él o ellos (porque pueden ser varios) le siguen “los segundos” (al menos dos), que hacen el papel de mano derecha y los “luceros” (entre 40 y 60), el rango más bajo que cumple ordenes.
Esta jerarquía se gana o “recibe”. Para iniciar como “lucero”, por ejemplo, debes matar al recluso que haya cometido un error siempre y cuando lo solicite el Principal. También existe la posibilidad de que “El Pran” sea amigo del interno que está llegando a prisión y no deba pasar por pruebas.
Esta cantidad de hombres que no pertenecen al resto de la “población” (éstos no tienen privilegios), habitan cuartos cómodamente acondicionados. Según se supo tienen aires acondicionados, televisores pantalla plana, neveras, refrigeradores, microondas, computadoras laptop, DirecTv, video juegos, duchas y baño privado. Algunos están separados por paredes, otros por sabanas.
Todos estos artefactos y también drogas ingresan al penal a sabiendas de la Guardia Nacional, pues son dejados en los kioscos que se encuentran afuera de la cárcel.
“Ahí entregan desde televisores, neveras y hasta drogas. Te otorgan un número que das al interno y después él se encarga de hablar con el guardia o custodio para que salga a buscarlo”, indicó la mujer.
En este proceso se manejan grandes cantidades de dinero porque hay que cancelarle al dueño del kiosco y al uniformado que mete el “mandado”. Asimismo, las armas pueden entrar del mismo modo o negociando directamente con los funcionarios.

La venta
De acuerdo con las declaraciones ofrecidas de manera anónima, hay reos que tienen venta de drogas en el Rodeo. También venden jugos, chuchearías, cigarros y comida. También distribuidores de conocidas marcas de jugos y refrescos dejan mercancía en los kioscos cercanos.
Se supo que una caja de cigarrillos podría costar al menos 50 mil bolívares. En cuanto a las armas, se conoció que podrían cancelar hasta 15 millones. Y la venta de droga, que solo la hacen quienes tienen jerarquía, es a juicio del vendedor.

Castigos
En el Rodeo I, en donde actualmente no hay reclusos pues se entregaron a las autoridades, habían dos “Pranes”. Uno de ellos, “Jhonjairo”, quien ya salió y quedó al mando “Mecha”.
Los principales tienen la potestad de ordenar la ejecución de algún interno o “perdonar la vida” si violentan alguna norma: robar a los otros, por ejemplo. De ser disculpado por el líder el castigo es pasar al menos 15 días con la población cristiana, quienes se encargan de la limpieza de “La Torre”. Una vez cumplida la pena, puede regresar.
“Los presos tienen todo el control del penal. No pasan por encima de la autoridad de la Guardia Nacional, pero si los sobornan para hacerlo. Es casi lo mismo”, soltó la dama.

Así es la cosa

En la cola
“La Puntera”: En la formación para ingresar existe la posición de “La Puntera”, fémina que decide quien pasa después de ella, que es la primera. Además ordena si alguna chica debe pasar de última en la fila. Esta jerarquía la obtiene la mujer que llega más temprano y tiene más tiempo acudiendo al penal.
Revisión: Tras largas horas de colas adentro las funcionarias revisan a las visitantes minuciosamente. Algunas ordenan a las mujeres a desnudarse y posteriormente a agacharse tres veces, con la finalidad de detectar si tiene drogas u otros objetos en sus partes intimas.
Prohibido el negro: Las mujeres no pueden pasar con ropa negra, ya que presuntamente podrían trasladar la cocaína esparcida en la prenda y una vez adentro sacudirla.
Prohibido tacones: La visita no puede ir con tacones, pues podrían ingresar drogas o servir de arma para malograr a una persona.
Prohibido aluminio: La comida para los reclusos no puede ir envuelta en papel de aluminio, porque podrían preparar las drogas con el material. Tampoco se permiten pasar bolsas de pan, pues sirven para fumar marihuana.
Prohibida la guayaba: El juego de guayaba no puede pasar, a menos que el GN esté de “humor”. Se conoció que al fermentarse el líquido se convierte en “agua loca”, un licor. Prohibido escotes: Ninguna dama puede pasar con camisas escotadas, ya que podría provocar riña entre reclusos que no han recibido visitas en semanas.
Otras prohibiciones: Las mujeres no pueden entrar con lentes de sol, ni de contacto, por seguridad. Tampoco permiten llevar a los reos zapatos con trenzas, gorras o chaquetas con capuchas. Sin embargo con “arreglos” todo pasa.

En el penal
Pernoctas: “El Pran” es quien decide cuando se realizan las pernoctas. Por lo menos una vez al mes sus parejas se van desde el viernes hasta el domingo y participan en fiestas, algunas son temáticas. “La última fue hawaiana. Todas se visten playeras y los pranes, secundarios y luceros con camisas de flores. Sus mujeres decoran”.
Fiestas Rave: con miniteca incluida. Se supo que pasan personas que no tienen familiares en el Rodeo y se vende todo tipo de licor. De igual forma hay reclusos que piden permiso a “El Pran” para ofertar las bebidas, compartiendo ingresos.
Baby Showers: En el Rodeo celebran la llegada del bebé de “los que mandan”. Las mujeres llevan regalos y junto con los reclusos celebran. También se festejan los cumpleaños.
Pelea de Gallos: En la prisión ejecutan peleas de gallos, en las cuales apuestan.
También organizan riñas de perros, animales que habitan en la cárcel.
Caballos: Otra de las distracciones es jugar caballos aportando dinero.
Pool: Los reclusos tienen el privilegio de jugar pool en unas grandes mesas. También tienen video juegos y en una sala denominada “Pantry” existe un televisor pantalla plana.
Armas: Aunque la GN efectúa requisas, los reos la esconden en “la caleta”. No obstante portan rifles fal, revolver calibre 38, pistola 9mm, metralleta, granadas, entre otros.
Gimnasio: Los reclusos tienen un lugar par hacer ejercicios y también una lavandería

Distribución física de la cárcel

En el “Anexo”
Está la población expulsada de “La Torre” y los acompañan las “brujas”, que son los policías que caen presos. En este edificio hay pranes diferentes.

En “La Torre
Se encuentra la población restante, hay cristianos liderados por “El Pran” los Segundos y “luceros”

Yohana Marra e-mail: HYPERLINK "mailto:ymarra@diariolavoz.net" ymarra@diariolavoz.net Twitter: @yoh

Ni el Totalitarismo de Fidel, ni el Imperio de Obama, ni el Socialismo del SXXI lo han logrado aún. Libertad con Humanidad!

President George W. Bush and President-elect B...Image via Wikipedia
Mi Reflexión: No menos importante.

Dos grandes peligros tiene la Democracia:

1- El Exceso de Poder en una sola Persona y
2- El exceso de dinero en otras pocas

"BELLO SERIA EL SOCIALISMO DESARRAIGADO DEL TOTALITARISMO QUE NOS IMPONE SUS GOBERNANTES SI FUÉSEMOS ANIMALES ESTARÍAMOS MAS QUE CONFORMES!"


Si lográramos desarraigar el Totalitarismo del Socialismo y lograr la plena Libertad ciudadana con lo Humano del Socialismo estaríamos en presencia del Gobierno Perfecto.

Los Gobiernos impuestos nunca crean amores

Hay que hallar ese tipo de Gobierno donde el hombre en plena Libertad sea tratado y respetado como Ser Humano con Derechos Garantizados. Será Posible?.

Hasta hoy ningún tipo de Sistema Político lo ha logrado! Ni la Cuba de Fidel, ni el Imperio de Obama, ni el Socialismo del SXXI de Chavez!! Para hablar del presente-pasado inmediato que en Cuba representa ya más de 50 años de Totalitarismo, o sea tiempo suficiente para Reflexionar y crear una Filosofía propia y una Economia Política Nueva, con un Manual de Gobierno Incluyente, Humanista y Democrático, donde se garanticen realmente las libertades ciudadanas del pueblo trabajador y que sirva de Guia para la prosteridad de las sucesiones generacionales.

Nadie hasta hoy ha trabajado es ese sentido, por eso se salta de un error a otro error y de una mentira oficial a otra, cuidando y pendientes siempre de mantenerse los lideres en el Poder.

Para ese Gobierno de futuro no habrá tiempo de consolidar un líder pues los mandatos serian sistemáticos y de ciclos cada vez más cortos hasta que se llegue a una Junta de Gobierno en forma de Mesa Redonda donde todos decidirán por igual con votos democráticos y secretos las decisiones planteadas.

El país o paises estarían Gobernados por una Junta de Gobierno en número impar que pudieran ser 5 personas y donde participarían además, en ella, los Ministros de cada Ramo que tendrían que ejecutar los acuerdos tomados en verdadera democracia, tres ciudadanos simples tomados al azar en cada sesión, así como el Parlamento en Pleno.

Asi veo un Gobierno futurista desde mi optimismo histórico y dialéctico.

Démosle pues, la tarea a los escribanos con un pensamiento socialista, demócrata, económico y humanista.

Pienso que sería la mejor y más hermosa tarea a ser realizada para el futuro de la Humanidad.

Sería perfeccionable el Manual, pero nunca la esencia y la forma de Gobierno.

El capitalismo lo ha mostrado y dado todo, el Socialismo también, busquemos pues el Gobierno del Futuro.

@Cubaopina

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jueves, 26 de mayo de 2011

Cuba: Futuro Incierto después del Congreso

Communist Party of CubaImage via WikipediaEl Congreso del PCC y la economía cubana

Las reformas y los acuerdos alcanzados pueden lograr modestas mejoras, pero, a menos que se profundicen los cambios, no conseguirán resolver los problemas económicos y sociales fundamentales

CARMELO MESA-LAGO 26/05/2011 Raúl Castro - 2008(edit)Image via Wikipedia

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El pasado abril, bajo la presidencia de Raúl Castro, se efectuó el VI Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC), tras 14 años sin celebrar dicho evento. La crisis económica que comenzó en 2008 y se agravó por la crisis global, ha sido una causa de las reformas modestas hacia el mercado introducidas en años recientes y de su ratificación por el Congreso. La pregunta clave es si los acuerdos de este serán capaces de resolver los problemas económicos y sociales del país.

Cuba afronta una crisis severa aunque aún no llega al extremo de la de 1993-1994, tras el colapso de la URSS. En 2010 la economía subió un 2%, un tercio del promedio regional y una cifra dudosa: el 65% fue generado por servicios, los cuales están sobrevaluados y crecieron un 7%, mientras que solo el 19% fue la producción que cayó un 7%, y el 16% fueron electricidad, gas y agua, que declinaron un 1%. La formación bruta de capital disminuyó por segundo año consecutivo al 10%, menos de la mitad del promedio regional y del nivel cubano en 1989, antes de la primera crisis. La liquidez monetaria aumentó al 42%, el doble que en 1989. Aunque mejoró algo la balanza de pagos, los términos de intercambio se deterioraron por tercer año consecutivo (por el incremento de precios del petróleo y los alimentos), la deuda externa ascendió a 14.300 millones de euros (el triple de 1989) y creció la dependencia cubana de Venezuela. La construcción de viviendas bajó a la mitad de la tasa por 1.000 habitantes en 1989. El desempleo abierto se mantuvo en un 1,6%, pero en realidad era un 11,6% debido al excedente de mano de obra estatal.

Con el modelo de socialismo de mercado chino las probabilidades de éxito serían mayores

Para afrontar el deterioro económico, Raúl anunció en 2007 "reformas estructurales" del sistema, seguidas del debate más amplio y profundo bajo la revolución. Después de una espera aprobó varias reformas orientadas hacia el mercado, la gran mayoría modestas y solo dos profundas. Una es la entrega en usufructo de la mitad de las tierras estatales ociosas, que tiene serios obstáculos: el Estado se reserva la propiedad y concede contratos a personas por solo 10 años, con obligación al usufructuario de venderle parte de la cosecha a precios fijados inferiores al precio de mercado; los contratos pueden ser rescindidos o no renovados, el usufructuario no puede construir una casa en el terreno y debe pagar tres tipos de impuestos. Debido a estas trabas y desincentivos, después de casi dos años de entrega de tierras, la producción agrícola cayó un 3% en 2010.

Otra reforma importante es el despido de entre 500.000 y 1,8 millones de trabajadores estatales innecesarios (del 10% al 39% de la fuerza laboral) que se ocuparían en nuevos trabajos por cuenta propia y otros privados, pero también con barreras muy fuertes. Algunas de las 178 ocupaciones aprobadas tienen cierta importancia (electricista, productor y vendedor de bienes, transportista de carga y pasajeros), pero la gran mayoría son artesanales (aguador, limpiabotas, pelador de frutas, payaso, carretillero). Siguen excluidos de realizar trabajo por cuenta propia los profesionales, muchos de los cuales serán despedidos y tendrán que desempeñar ocupaciones privadas no calificadas. Hay numerosos y pesados tributos: entre 10% y 40% sobre el ingreso, 25% por utilización de la fuerza de trabajo y seguridad social, 10% por ventas y 10% por uso de servicios públicos. Según la ministra de Finanzas y Precios, la carga tributaria promedio es de 30-35%, pero también se ha estimado una carga que puede exceder el 100% del ingreso neto. La ministra declaró a fines de 2010 que el impuesto por utilización de fuerza de trabajo crecerá proporcionalmente según se contraten más trabajadores a fin de que el negocio rinda menos utilidades e impedir así la concentración de la riqueza. Con los impuestos, el Gobierno esperaba incrementar en un 300% el ingreso fiscal este año, pero mató a la gallina antes de que pusiera los huevos de oro. En febrero de 2011, Raúl reconoció que el plan de despidos no funcionaba y que solo se habían creado la mitad de los trabajos privados planeados, aplazando el proceso.

El proyecto de Lineamientos (un 92% económicos y solo un 8% sociales) fue publicado en noviembre de 2010 y, tras amplio debate nacional, sometido en abril al VI Congreso del PCC; este modificó o agregó el 68% de las 291 cláusulas originales, pero la mayoría fueron fusiones y correcciones estilísticas, con pocos cambios sustanciales. Los acuerdos y reformas son positivos pero restringidos, con trabas y desincentivos que restringen su efectividad para resolver la situación.

El modelo económico socialista no se cambia sustancialmente, sino que se "actualiza". Persiste la planificación central como herramienta esencial, si bien transformándose y teniendo en cuenta el mercado y la gestión "no estatal" (privada), pero sometidos al plan, estricta regulación y controles financiero-administrativos. La empresa estatal sigue siendo la principal y se ratifican formas de gestión privada antiguas o introducidas por las reformas sin agregar nuevas. Se prescribe una mayor descentralización en la gestión de las empresas estatales que habrán de ser autofinanciadas, sin subsidios fiscales; aquellas que incumplan sus obligaciones y arrojen pérdidas serán liquidadas o transferidas a la gestión privada.

Como las reformas, los acuerdos están lastrados por serias limitaciones. Realmente no definen un "modelo", ya que no determinan el grado de participación del plan y del mercado, a más que hay contradicciones y vacíos importantes. La descentralización, el autofinanciamiento y el cierre de empresas improductivas fueron intentados varias veces antes sin éxito. En la esfera privada "no se permitirá la concentración de la propiedad", tampoco la propiedad cooperativa puede ser vendida o arrendada. Por otra parte, se autoriza la compraventa de viviendas, prohibida desde 1960, aunque sin especificar las normas. Se mantiene la determinación centralizada de precios en las áreas que "interese regular", "descentralizando las restantes", sin especificar unas y otras. Los lineamientos concedían "flexibilidad" a las empresas para fijar precios, pero los acuerdos suprimieron esta cláusula; se estipula "revisar integralmente el sistema de precios" sin pautas de cómo hacerlo. A pesar de la severa necesidad de transferencia de capital y tecnología foráneas en toda la economía, la inversión extranjera continúa circunscrita a "aquellas actividades de interés para el país", lo que ha llevado a la caída en las empresas con capital extranjero. Abundan las metas idealistas: eliminación de la dualidad monetaria (peso convertible y nacional); recuperación de la capacidad exportadora en azúcar, tabaco y pesca, así como la de níquel; reducción de la dependencia en las importaciones y erradicación de los subsidios a las exportaciones. Pero ni siquiera se esbozan estrategias para alcanzar esos objetivos teniendo en cuenta la crisis actual.

La "actualización del modelo" no se ha implementado pero la experiencia histórica y las limitaciones citadas crean serias dudas sobre si se logrará. Si se hubiese seguido -adaptándolo a las características cubanas- el modelo de socialismo de mercado chino o vietnamita (con un rol mayor del mercado y del sector privado), que ha dado excelentes resultados por decenios, las probabilidades de éxito serían mucho mayores.

Las explicadas fallas de las reformas no fueron corregidas por los acuerdos y hay que preguntarse por qué no se hizo esto durante meses de debates en que participaron nueve millones de cubanos, así como en la Asamblea Nacional, el Comité Central del PCC y su Buró Político, el Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros y entre los delegados en el Congreso. Raúl había anunciado una Conferencia Nacional del PCC en la segunda mitad de 2011 y la pospuso para fines de enero de 2012, pero estará encaminada a determinar el papel del partido y sus relaciones con el Gobierno, no a corregir las fallas.

La efectividad de las reformas y acuerdos está lastrada por objetivos excluyentes o contradictorios. Por una parte se reconoce la necesidad de aumentar la producción, eliminar el empleo estatal excedente y el papel creciente que debe jugar el mercado y el sector privado. Por otra parte, se pone énfasis en el plan central, el control, la regulación, la empresa estatal y la fuerte tributación al sector privado que impide su desarrollo. Esto sugiere un conflicto en la dirección, unos en favor de los cambios y otros renuentes o temerosos de los mismos, por lo que el resultado es un compromiso ineficaz.

En conclusión, las reformas y los acuerdos pueden lograr modestas mejoras, pero, a menos que se resuelvan las contradicciones existentes en la dirección y se profundicen los cambios, no conseguirán resolver los problemas económicos y sociales fundamentales. En ese caso, podría ocurrir una lucha en la dirección para expandir las reformas. Por el contrario, si prevalece la inercia ocurriría una erosión económica-social mayor y el consiguiente descontento de la población.

Carmelo Mesa-Lago es catedrático de Economía y Estudios Latinoamericanos en la Universidad de Pittsburgh (Estados Unidos).



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