¿Del tirano? del tirano di todo,¡di más!;y clava con furia de mano esclava sobre su oprobio al tirano.¿Del error? Pues del error di el antro,di las veredas oscuras:di cuanto puedas del tirano y del error. José Martí
EL MOVIMIENTO BLOGGER, ESTA LLAMADO A SER EL CATALIZADOR MORAL DE LOS GOBIERNOS, ANTE LOS OJOS DEL MUNDO
Cubanos esperan que Raúl Castro concrete las reformas económicas
Ante el discurso sobre líneas económicas y políticas que dará el presidente Raúl Castro en el aniversario del asalto al Cuartel de la Moncada mañana, se viven en Cuba expectativas sobre la posible implementación de reformas de peso para enfrentar la crisis económica.
El tradicional discurso del 26 de julio en Cuba, que dará el presidente Raúl Castro, ha levantado expectativas sobre los posibles anuncios de reformas que podría hacer. (AFP)
LA HABANA (AFP). Raúl Castro, quien asumió el mando cuando Fidel Castro enfermó hace cuatro años, dará un discurso que traza líneas económicas y políticas, las cuales deberán ser ratificadas por el Parlamento cuando se reúna el próximo 1 de agosto.
Atosigados por la escasez y altos precios, fuertes recortes de gastos, los cubanos se debaten entre esperanza y pesimismo. “Me gustaría que anunciara algo, la gente habla de eso porque la situación sigue muy difícil, pero no espero mucho”, dice Ivete Sánchez, ama de casa.
Los cubanos, con salario medio de 20 dólares, no satisfacen sus necesidades pese a tener parte de los alimentos subsidiados, educación y salud gratis, y recurren al mercado negro para comprar y vender, generalmente productos robados de almacenes estatales.
“Es hora ya de que nuestro Gobierno acabe de poner en práctica las medidas que se están analizando”, cree el politólogo Esteban Morales, recién separado del Partido Comunista por una fuerte crítica a la corrupción en el Gobierno.
La urgencia viene dada por una caída en flecha de la economía, de un crecimiento de 12,6% en 2006 a 1,4% el año pasado y un moderado 1,7% previsto para 2010.
“La mayor crítica es la lentitud en implementar medidas para incentivar los ingresos”, opina el economista Pavel Vidal.
Raúl Castro, que tras asumir el gobierno anunció “cambios estructurales”, adoptó medidas como eliminar el igualitarismo salarial y repartir tierras ociosas en usufructo, que ya pasó el millón de hectáreas, pero sus efectos aún no se reflejan como se esperaba en el mercado ni en la producción.
Además del golpe de tres huracanes que dejaron 10.000 millones de dólares en pérdidas, la caída sostenida de los precios internacionales del níquel (40% en 2009) y una crisis de liquidez que llevó al recorte de 37% en importaciones, persisten problemas estructurales en una economía controlada 95% por el Estado.
La producción de alimentos, declarada “estratégica” por el gobernante, es aún insuficiente para satisfacer la demanda, y el país importó en 2009 unos 1.500 millones de dólares en comestibles, muchos de los cuales se pueden cultivar en la isla.
Este 26 de julio, en el que se conmemora el aniversario del asalto fallido de 1953 encabezado por Fidel Castro al cuartel Moncada, considerado el inicio de la Revolución cubana, que triunfó seis años después.
EL MOVIMIENTO BLOGGER, ESTA LLAMADO A SER EL CATALIZADOR MORAL DE LOS GOBIERNOS, ANTE LOS OJOS DEL MUNDO
Buenos dias, estoy escribiendo un libro sobre mis memorias, de 19 años de cárcel en cuba, y necesito algunas fotos, si es posible resolverlas con uds, se lo agradecería en el alma , son las siguientes.
Castillo del Príncipe, Habana
Centro de Quivican, Habana
Castillo San Severino,Matanzas
centro La paula, jovellanos,Matanzas
Centro taco taco, Pinar del Rio
Carcel del 5 1/2 Pinar del Rio
Muchísimas gracias.
Todas estas Imágenes son públicas en Internet
Castillo del Principe Ciudad Habana
Castillo San Severino Matanzas
Iglesia en Jovellanos
Jovellanos Matanzas ( Elevado de la carretera central)
Buenos dias, estoy escribiendo un libro sobre mis memorias, de 19 años de carcel en cuba, y necesito algunas fotos, si es posible resolverlas con uds, se lo agradeceria en el alma , son las siguientes.
Raúl Castro pensó que con la liberación de presos políticos le haría creer al mundo que el castrismo reaccionaba positivamente a los buenos modales. Castro y Moratinos se entusiasmaron con la idea de que liberar un grupo de presos sería suficiente para que el gobierno español, armado con pruebas irrefutables de la naturaleza conciliatoria del gobierno cubano, insistiera nuevamente ante la Unión Europea sobre la necesidad de un cambio de la Posición Común a un “diálogo constructivo”.
Fuera de que no había por qué agradecer la libertad de quienes nunca debieron haber estado presos, se cometieron algunos disparates. Un error estúpido fue seleccionar a Ariel Sigler Amaya como el primero a liberar. Un hombre que, como ningún otro, es una muestra viviente de los estragos y la crueldad de las cárceles en Cuba. Sigler Amaya fue condenado a 20 años de prisión el 4 de abril de 2003. Entró en la cárcel como un hombre robusto y saludable; siete años después ha salido esquelético y en una silla de ruedas.
PRIMER ERROR:
Pudieron haber escogido a cualquier otro, o incluso sacarlo en un grupo. Si fue el primero porque era el que estaba más delicado de salud, se equivocaron por partida doble. Después de liberarlo, en vez de minimizar su figura y el daño que le causaron, le niegan a golpes la salida hacia los Estados Unidos, para un día después permitírselo.
SEGUNDO ERROR:
El segundo error fue insistir en que un grupo de presos, ojalá todos, viajaran a España. Moratinos quería impresionar al público español y al europeo. No se les ocurrió pensar que les estaban dando una maravillosa oportunidad a los ex presos para que denunciaran los atropellos de la dictadura. Además de las denuncias de que vivían entre ratas, cucarachas y excrementos, diez de los once liberados han declarado en Madrid que: "Solicitamos a los países de la Unión Europea que no reblandezcan sus exigencias encaminadas a lograr cambios hacia la democracia en Cuba". Después de esto las posibilidades de que la Unión Europea cambie su Posición Común hacia Cuba son remotas. TERCER ERROR:
El tercer error fue creer que el Cardenal podría convencer a Washington de cambiar su política hacia Cuba. En un viaje cuyo secreto fue innecesario, porque todo se sabe, el Cardenal quiso ser recibido en esa capital acompañado de un polémico personaje del exilio. Las cosas no salieron como esperaban.
Las declaraciones de Hilary Clinton fueron concretas: “es un gesto tardío”. Más expresivo que sus palabras fue su lenguaje corporal. En Chile, Arturo Valenzuela, Subsecretario para América Latina, aclaró un poco más la posición de los Estados Unidos: levantar el embargo no es una prioridad del Presidente Obama.
CUARTO ERROR:
El cuarto error fue pensar que la comunidad internacional estaría dispuesta a creer que detrás de la liberación de los presos políticos cubanos había buenas intenciones. Ha sido todo lo contrario:
En un editorial, el periódico francés Le Monde le advirtió a la Unión Europea que no debía precipitarse a cambiar su política hacia Cuba. Otros medios de comunicación en diversas partes del mundo se han pronunciado en la misma dirección. Hasta el Secretario General de la ONU, ante la reciente liberación de presos, se ha declarado a favor del imperio de la ley y el respeto a los derechos humanos en Cuba. En similar espíritu el Ministro de Relaciones Exteriores de Alemania, Guido Westerwelle, declaró que las liberaciones no son suficientes para un cambio de la Posición Común.
Lo menos que necesitaba el castrismo era otro fracaso. Este, como los últimos, ha sido auto-infligido. Era lo menos que necesitaban pero lo que más merecían. A la hora de lanzar un bumerán hay que recordar que si no matas el pájaro el arma regresa y …es al cazador al que le puede sacar las plumas.
QUINTO ERROR:
RAÚL CASTRO NO HA RENUNCIADO A TIEMPO, NI HA TOMADO ACCIÓN PARA LA TRANSICIÓN PACIFICA
Julio 22, 2010 at 15:26 · Clasificados en Sin Evasión
Foto: Orlando Luis
En esta Isla donde hasta las noticias circulan de contrabando, hemos venido asistiendo a una suerte de misa espiritual que trae nuevamente a la escena pública el espectro político del ex presidente, el señor F. No es casual que tantos paseos públicos se produzcan a raíz del inicio de la liberación de los prisioneros políticos de la Primavera Negra que aún permanecían en las cárceles del régimen y mientras Guillermo Fariñas era noticia en los más importantes medios de prensa internacional. Sabemos que la arrogante vanidad de F. no soporta ser tan abrumadoramente desplazado y, dado que sigue teniendo sus mañas de viejo marrullero, decidió explotar el sensacionalismo de su imagen de fantasma trashumante y de eterno “Jefe de Estado” que pone a un lado a su inútil hermanito menor cada vez que se le antoja, para tomar las riendas del poder en sus propias y “eficientes” manos. Pero sospecho que hay algo más, que desconocemos, detrás de este histrionismo renovado: algo sórdido, torcido y definitivamente tenebroso, así que habrá que seguir las señales, de la misma forma que el naturalista detecta las especies del bosque guiándose por sus excretas. Sobre todo ahora, que las clásicas cantinfladas de las Reflexiones se han convertido en una versión libérrima de La Atalaya y nos vienen anunciando el Armagedón, con fechas fijas incluidas. Los ancianos enfermos tienen la tendencia de proyectarse.
Pero, no se alarmen mis lectores, este post no se trata de un psicoanálisis de F., al que ya mi conciencia le aplicó, tiempo ha, la extremaunción. Se trata ahora solo de algunas inquietudes de tipo legal que me rondan la cabeza y me confunden… Y es que yo insisto en ser una ciudadana en un país en el que la Constitución es papel mojado por las propias orinas de los que la crearon.
Así, pues, me pregunto: si el señor F. no es ya el presidente de Cuba, si no ocupa ningún cargo en el Consejo de Estado y solo conserva el de Primer Secretario del PCC (en franca violación de los estatutos de esa organización, habida cuenta de que no ha sido ratificado porque el Congreso en el cual debería “votarse” lleva ocho años de retraso); repito, si él no es legal y oficialmente nada ni nadie en este país, ¿en virtud de qué autoridad se atribuye el derecho de ordenar planes de investigación económica a especialistas que –al menos en teoría– tienen ya sus propios proyectos que cumplir en función de una Institución que les avala y les paga?; ¿qué nación latinoamericana le pidió a F. un plan económico salvador, a elaborarse en solo 10 días, cuando ha sido precisamente este señor el artífice exitoso de la ruina económica de Cuba en los últimos 50 años?; ¿cómo es posible que imparta orientaciones a funcionarios del cuerpo diplomático cubano en el exterior, en función de una guerra que ha estallado solo dentro de su propio magín?; ¿dónde está el Presidente cubano, que no se ha pronunciado en ningún sentido, mientras el caudillo fundador de este desastre anda tratando infructuosamente de sembrar el terror en la opinión pública nacional? (Aquí la gente le tiene más miedo al hambre real que a una conflagración nuclear imaginaria).
En fin, que si fuéramos a ser civilizados y respetar nuestras propias leyes, siguiendo el discurso que nos han venido embutiendo, deberían tomarse medidas legales contra este impostor que usurpa los poderes de nuestro legítimo Presidente, democráticamente ratificado en esa responsabilidad en 2008 por la Asamblea Nacional del Poder Popular. Hay que enjuiciar a este saboteador, que anda creando desestabilización en las instituciones, alteraciones en la disciplina laboral de nuestros trabajadores (el Acuario Nacional no trabaja de noche) y propiciando un clima de pánico en la población al anunciar el fin del mundo para el próximo 8 de agosto, justamente cuando el pueblo trabajador debería estar gozando de un merecidísimo descanso.
Julio 19, 2010 at 15:22 · Clasificados en Sin Evasión
Foto: Orlando Luis
Una maestra sin mucho carácter, cuyo nombre no mencionaré, y que se desempeñaba en una de las diez escuelas primarias en las que cursé estudios cuando el trabajo de mi padre –mecánico de montaje industrial– movía a la familia como saltimbanqui por toda Cuba, había ideado una estratagema para mantener sosegados y en disciplina a sus alumnos más inquietos. El método no era, en verdad, muy pedagógico, pero sí indiscutiblemente efectivo: con un viejo palo de escoba como columna vertebral, ella (u otra persona) había elaborado un rústico muñeco semejante a un espantapájaros; la cabeza estaba hábilmente confeccionada con una vieja pelota forrada con papier maché en el que habían coloreado con acuarela la boca y los ojos, en tanto una protuberancia exageradamente larga hacía las veces de nariz en aquel ceñudo rostro. Todo el conjunto estaba coronado de abundante cabello de soga, suficientemente revuelto como para dar al muñeco un aspecto feroz. El espantajo se llamaba Mamerto, “vivía” en el closet del aula de segundo grado y, al menos al principio del curso, su sola referencia era capaz de tranquilizar al más travieso de los educandos. La amenaza latente era que Mamerto, un sujeto de muy mal carácter, estaba incómodo en el estrecho closet, así que si te portabas mal, el castigo era llevártelo a vivir contigo en tu casa y dormir en tu cama, junto a él. En aquellos tiempos de ingenuidad en que los niños creían en la magia y en los Reyes Magos, nadie quería tener junto a sí la presencia terrible de Mamerto, mucho menos a la hora del sueño, compartiendo con él la almohada. Mamerto tenía un maleficio adicional: los niños majaderos que ganaban su antipatía no pasaban de grado. Sí, porque en aquellos lejanos años sesenta se tomaba más en serio el tema de los estudios, quizás porque se suspendían asignaturas y hasta se repetían cursos, incluso en la escuela primaria.
La verdad es que nunca nadie había visto muy bien a Mamerto. Bastaba con que en medio del bullicio infantil la maestra invocara en alta voz su nombre y entreabriera ligeramente la puerta del closet dejando asomar apenas una parte de la enmarañada cabellera del muñeco, para que se hiciera un silencio sepulcral en el aula y todos los ojos quedaran en alarmada expectación. Era aquel un miedo compartido, general, contagioso, pero también medio incrédulo. En el fondo casi todos los niños intuíamos que Mamerto era un fraude, en especial los más bulliciosos y temerarios, así que la maestra nunca se aventuraba a mostrar claramente el espantajo y se cuidaba de dejar bien cerrado con llave el closet cuando salía del aula.
Para algunos de nosotros, yo incluida, la saga de Mamerto tenía –no obstante– cierto encanto adrenalínico y una buena dosis de curiosidad, así que no fue extraño que un día algunos de los más audaces de mis condiscípulos (los niños tienen la sabiduría natural de aliarse en sus campañas difíciles) se las apañara para abrir el closet y descubrir la verdadera esencia inanimada e indefensa de Mamerto y, en lo adelante, el infeliz muñeco se convirtió en foco de las travesuras de los niños: tan pronto aparecía colocado contra algún pupitre del aula, como recostado contra el negro pizarrón o despojado de sus pantalones, provocando la risa general allí donde antes generaba temor. Mamerto, la amenaza, se había convertido en una caricatura. Finalmente, el muñeco acabó por aburrir a todos y quedó olvidado en su rincón del closet, hasta que un día desapareció definitivamente. La maestra trató de sustituirlo por un perro de cartón y hasta por un gallo disecado, pero en vano. Si el aula en pleno había vencido el miedo a Mamerto, ningún comparsa menor podría suplantarlo.
De alguna manera, en días recientes, ciertas imágenes aparecidas en la prensa oficial y en la TV han traído nuevamente a mi memoria aquella lección casi olvidada de Mamerto.
Julio 14, 2010 at 15:28 · Clasificados en Sin Evasión
Cardenal Jaime Ortega.Foto: Orlando Luis
Las conversaciones entre el gobierno cubano y la alta jerarquía católica de la Isla, iniciadas el pasado mes de mayo y que propiciaran la liberación gradual de todos los presos políticos de la Primavera Negra, no solo han ocupado la atención de la prensa extranjera, sino que han generado numerosos debates entre diferentes sectores de la oposición y de la sociedad civil independiente al interior de Cuba, muchos de cuyos líderes se han sentido ofendidos por su exclusión de este proceso.
No creo necesario enunciar aquí lo que sabemos, el importante papel que han jugado todos los elementos que han conducido a un hecho tan positivo como la liberación de estos cubanos, víctimas del totalitarismo desde 2003. La lucha tenaz y pacífica de las Damas de Blanco a lo largo de siete años fue la persistente gota de agua sobre la roca; la muerte de Zapata Tamayo, la campanada de aviso de que se había alcanzado el clímax; y el altruismo y dignidad de Guillermo Fariñas con su huelga de hambre, el puntillazo de gracia. Sin estos tres pilares nada hubiese sido posible. Sin embargo, objetivamente coinciden en este punto otros factores no menos importantes, entre ellos, la aguda crisis económica y social del régimen, su pérdida de crédito tanto al interior de la Isla como en su imagen hacia el mundo, las presiones internacionales, la asfixiante deuda externa, la disminución o ausencia de inversionistas extranjeros, la ruptura del control absoluto de la información gracias al uso de las nuevas tecnologías de las comunicaciones (pese a las conocidas limitaciones de su aplicación en las condiciones cubanas) y el discreto incremento de sectores independientes dentro de la sociedad que han venido ejerciendo una fuerza constante en la apertura de espacios críticos y han movido el espectro de opiniones sobre los más diversos temas desde el propio territorio cubano. Esto, sin contar toda la historia de resistencia disidente de diferentes tonos y tendencias a lo largo de 51 años.
Solo unos pocos años atrás, el régimen no hubiese accedido bajo ningún concepto a sostener diálogo alguno –ni con la Iglesia Católica ni con ningún otro actor social de Cuba–, mucho menos tratándose de la liberación de aquellos a los que sistemáticamente ha demonizado como “enemigos”, “mercenarios”, “traidores” y otros epítetos por el mismo estilo y contra los que ha azuzado públicamente a sus bestias de choque cada vez que lo ha considerado oportuno. No hay, entonces, que crearse falsas expectativas: se trata esencialmente de la misma dictadura. La libertad de estos cubanos hoy es moneda de cambio para tratar de recuperar la gracia de aceptación ante el mundo, pero es también una derrota para la autocracia, que procurará ganar terreno por otra parte para debilitar a los opositores.
En medio de esta coyuntura, emerge la Iglesia Católica para mediar en el conflicto y buscar un arreglo, y –como suele suceder en cada circunstancia crítica entre cubanos- se producen encendidos cuestionamientos y se adoptan posiciones polarizadas acerca de la legitimidad o no de la Iglesia como mediadora o de la autoridad moral del Cardenal Jaime Ortega para tal oficio. Por mi parte, pese a que no soy católica ni practico religión alguna, considero positiva la acción de la Iglesia en este caso, porque procuro analizar el momento y las circunstancias con la cabeza fría. Es un ejercicio difícil, ciertamente, pero hay que encarar los hechos tales cuales son: la dictadura se ha debilitado y se ha visto obligada a ceder, pero eso no implica que haya perdido el control o que la oposición y la sociedad civil estén suficientemente consolidadas como para condicionar la negociación a tener un espacio en las conversaciones. Las autoridades se reservan el derecho de elegir al interlocutor, y sabemos que todavía (y digo con toda intención “todavía”) no reconocen como tales a la oposición o a otros sectores independientes; reconocernos sería una jugada suicida que no van a hacer, al menos no ahora, y no de buen grado cuando se vean obligados a hacerlo. En estas circunstancias, no conozco institución tan sólida o con tanto alcance social en Cuba como la Iglesia Católica, institución que, en su conjunto y en su obra, es mucho más que la figura individual de Jaime Ortega.
Pero, en justicia, habrá que reconocer que en este primerísimo paso se ha logrado el objetivo fundamental de liberar a los presos de la Primavera Negra –lo que implica una victoria de la resistencia cívica y, como bien dijera Fariñas, de toda Cuba–, en lo cual la Iglesia ha jugado también un papel significativo. Nos corresponde a nosotros todos, como ciudadanos libres, mantener las presiones y continuar empujando el muro. Sabemos que la dictadura tratará de retener todo el poder posible durante la mayor cantidad de tiempo; hay que saber que nuestro camino es largo y cuesta arriba. Creo que nos toca también la responsabilidad de apoyar todo movimiento o gesto de conciliación o de apertura que nos acerque a la democracia, porque esas grietas en el régimen nos fortalecerán solo en la medida en que sepamos aprovecharlas. Y claro que, aunque me siento contenta por la libertad de al menos una parte de los cubanos que han salido de las cárceles o que esperan su pronta liberación, tampoco estoy satisfecha. En mi criterio la Iglesia no podrá monopolizar eternamente la mediación, por lo que debería en un futuro mediato, tratar de defender también el derecho de este pueblo a representarse por sí solo, sobre todo en temas políticos. Somos también nosotros quienes deberemos demostrar responsable y serenamente, que hemos crecido lo suficiente y no queremos seguir teniendo un Estado Papá, pero (sin ánimo de ofender y con todo mi respeto) tampoco necesitamos una Iglesia Mamá.
Junio 22, 2010 at 15:39 · Clasificados en Sin Evasión
Las Damas de Blanco en una de sus marchas por la 5ta Avenida. Foto: Orlando Luis
No quiero endilgar a nadie adjetivos que no desea. En general, yo misma he sido siempre bastante remisa a aceptar etiquetas, sobre todo cuando ya de por sí la “taxonomía” social oficialista es aquí tan pródiga en definiciones equívocas que convierten a un opositor político en un traidor a la patria, a un individuo que expresa con libertad sus propias ideas en un asalariado del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos o a los bloggers alternativos que practican lo que se ha dado en llamar periodismo ciudadano en “ciberterroristas”. Todos, sin excepción, somos colocados en un gran saco con un rótulo temible: “disidentes”, lo que automáticamente nos convierte en “despreciables mercenarios al servicio del imperio”. Los cubanos comunes y corrientes con los que una se cruza en medio de los callejeos cotidianos, o los propios vecinos que saludan cuando coincidimos en las escaleras del edificio en que convivimos, han acabado por incorporar en su psiquis que los que llevamos sobre nuestros hombros y rostros el epíteto de “disidentes”, somos una suerte de apestados contagiosos, tales como la dama de la letra escarlata, los judíos con su estrella amarilla bajo la Alemania nazi o los leprosos obligados a usar cascabeles en tiempos del medioevo.
Esto que les comento es un preámbulo necesario. Lo crean o no, en mi barrio vive un matrimonio de ancianos tan candorosos y francos que se mostraron ofendidos cuando alguien les advirtió prudencia porque yo soy una disidente. Ellos protestaron: “No diga usted eso de ella, que es una buena persona y esa es una familia muy educada y decente”. Esos simpáticos viejos y yo nos encontramos con frecuencia en la bodega, la carnicería o el agromercado y conocen perfectamente mis opiniones políticas (que nunca les he ocultado y con las que simpatizan, por cierto); sin embargo, no permiten que se me “injurie” con el odioso mote de disidente. Yo, sencillamente, no puedo ser “eso”.
Otro ejemplo no menos simpático es el de otro señor de edad avanzada, uno de los que me sirve de fuente de información sobre lo que acontece en el barrio y hasta me alumbra con sus atinados comentarios, al que le expliqué en una ocasión que me dedico al periodismo ciudadano y que lo que escribo solo puede ser leído en Internet. “¡Ah, eres periodista!”. Le dije que algo parecido. “¿Y te atreves a escribir las cosas que hablamos, así de fuertes?”. Le respondí que sí y añadí que –como él debía saber- soy una disidente. “¡Eso sí que no! Tú no estás con el gobierno y criticas todas las cosas malas, que son muchas, pero disidentes son los que quieren que nos invadan los americanos”. Me di por vencida: con sus más de 70 años y su bajo nivel de instrucción, él posiblemente entendería primero cómo se administra un blog que el concepto verdadero de lo que es un disidente. Así de demonizado está el término.
En consecuencia, siempre uso esa palabra dispuesta a escuchar una réplica, incluso cuando la aplico a un desobediente civil como yo. Algunas personas se ponen quisquillosas, quizás porque conocen el poder de las palabras. Es por eso que aquí y ahora pido permiso a todos los que disienten con el gobierno, a los presos políticos, a los que difunden la verdad sobre la dictadura cubana, a los que luchan pacíficamente por promover cambios hacia la democracia en Cuba, a los periodistas independientes, a los bloggers y a todas las organizaciones cívicas no afiliadas al gobierno para referirme a ese gran conjunto como DISIDENTES. Asumo que todos en ese variado grupo tenemos en común la clara conciencia de la necesidad de cambios en nuestro país, la voluntad de hacer y decir lo que consideramos necesario para promover por medios pacíficos esos cambios, el espíritu democrático y de libertad, y la esperanza de un futuro mejor para todos los cubanos, entre otros principios. Nos une también el riesgo que esto entraña en un país donde una larga dictadura de medio siglo detenta el poder absoluto y comienza a comprender que ese poder no será eterno.
Acostumbrados a ver en el gobierno al enemigo astuto y poderoso, quizás no nos hemos percatado de cuánto hemos estado creciendo en los últimos años. Cada vez somos más los cubanos que dentro de la Isla elevamos nuestra propia voz. Cada vez aparecen más grupos que se enfrentan a la dictadura. Se va resquebrajando la cáscara del miedo, por eso es de esperar que las autoridades apretarán cada vez más la tuerca y reprimirán con mayor saña. Pese a que ya se avizoran señales del futuro final del régimen, sería prematuro y precipitado mencionar plazos; queda mucho camino por recorrer para encontrar un consenso, un destino común, pero tengo la impresión que desde hace algún tiempo los disidentes han comenzado a abandonar la beligerancia y, respetando las mutuas diferencias, hemos comenzado a solidarizarnos unos con otros. Eso es un primer paso y un símbolo de salud.
Quiero, pues, agradecer hoy públicamente a todos los disidentes razonables el fin de las hostilidades. No se trata en estos momentos de la supuesta “unidad” que solo se basa en firmar propuestas de vez en vez. La muerte de Orlando Zapata, el sacrificio de Guillermo Fariñas y la constancia de las Damas de Blanco han tenido el poder de convocatoria que no habían logrado antes las arengas políticas o los programas de uno u otro líder. Curiosamente, esta vez casi nadie está reclamando protagonismos y casi todos estamos empujando en el mismo sentido y con similares fuerzas… Voto porque tanta humildad se mantenga. Todo indica que en la pluralidad, en la solidaridad y en el respeto a las diferencias sobre la base del civismo están los verdaderos gérmenes de la fortaleza de la disidencia.
Junio 17, 2010 at 15:39 · Clasificados en Sin Evasión
Monte de las Banderas. Foto: Orlando Luis
Una información publicada por la prensa oficial cubana (Granma, martes 15 de junio de 2010, primera plana) da cuenta de la presentación de una apelación colateral, o hábeas corpus, presentada a nombre de Gerardo Hernández –uno de los cinco cubanos presos en Estados Unidos después de ser juzgados bajo cargos de espionaje–, como “último recurso legal para su caso” según el sistema judicial de ese país.
No parece casual que por estos días se haya retomado el tema de los cinco combatientes de la Seguridad del Estado presos en Estados Unidos, en un evidente afán por minimizar a los ojos de la opinión pública la cuestión en torno a los presos políticos de Cuba y a las controvertidas conversaciones Gobierno-autoridades católicas, que han venido capitalizando el interés general en las últimas semanas. Colateralmente, se insiste en establecer algún tipo de subordinación entre la potencial liberación de los cubanos de la Primavera Negra y el retorno de los mencionados espías a la Isla, así pues, por estos días los medios vuelven a atomizar el espectro noticioso con notas sobre los cinco “héroes” de factura castrista.
No es ocioso, sin embargo, aprovechar la coyuntura para apuntar, no ya las abismales diferencias que existen entre el caso de los cinco espías confesos, capturados durante la Operación Avispa, y el de los pacíficos periodistas encarcelados por la dictadura cubana en marzo de 2003, sino el contraste que ha signado uno y otro caso en lo relativo a los cuantiosos recursos que han sufragado los gastos de la campaña gubernamental cubana por la liberación de los Cinco, a saber, los costosísimos abogados, los viajes y viáticos de los familiares que han recorrido prolijamente todo el mundo, la cruzada nacional e internacional que ha movilizado capital y agentes en los cuatro puntos cardinales, así como la inmensa campaña propagandística, expresamente cubierta en casi su totalidad con los fondos estatales sin previa consulta a los contribuyentes.
Tampoco son de desdeñar los recursos que ha invertido el gobierno en relación con los 75 de la Primavera Negra, aunque con un sentido completamente opuesto: movilizaciones de los cuerpos represivos para atropellar a las Damas de Blanco, prebendas y estímulos a sus sicarios más fieles, el aparato propagandístico en función de calumniar y demonizar tanto a los presos políticos como a sus familiares y a todo el movimiento cívico que los apoya, sin contar el costo político y la desmoralización que han significado para las autoridades esa represión, la muerte en prisión de Orlando Zapata y la actual huelga de hambre de Guillermo Fariñas.
Al margen de este breve sumario, sería aun más válido un cuestionamiento adicional: si el gobierno cubano siempre ha declarado como injusto (y hasta “ilegal”) el encarcelamiento de sus espías en el vecino del norte; si asegura que se les condenó tras un proceso “amañado” y marcadamente político contra cinco “luchadores antiterroristas”, como se pretende hacer creer a la opinión pública internacional y como se ha difundido en el catecismo nacional; si, en fin, el sistema judicial estadounidense es tan “corrupto” y se subordina a “la mafia cubano-americana de Miami”… ¿Cómo es posible que el gobierno de la Isla se permita legitimar ese propio sistema apelando a los recursos que éste le ofrece? ¿Acaso no resulta inmoral demonizar y criticar a la justicia norteamericana y, al mismo tiempo, rebajarse a apelar a ella? ¿No será que los cinco espías prisioneros le resultan políticamente más útiles al gobierno cubano que a los grupos anticastristas de la Florida?
Obviamente, las autoridades cubanas exhiben una impudicia sin límites al no discriminar entre lo injusto y lo legítimo. Tan retorcidos son, que ya les veremos desbarrar nuevamente contra el sistema estadounidense al que ahora apelan, si reciben una nueva negativa al postrer recurso legal que acaban de presentar ante la Corte Federal de Miami.
DEMANDA. ANGELA MERKEL RECLAMO LA LIBERACION TOTAL DE DISIDENTES.
Mientras avanza la excarcelación de presos políticos en Cuba y la Unión Europea analiza flexibilizar sus vínculos con la isla, el gobierno de Alemania exigió ayer a La Habana que lleve a cabo reformas verdaderas y no se quede solo en la liberación de disidentes.
“Exijo al gobierno de la Habana que haga realidad inmediatamente el anuncio del presidente del Parlamento cubano, Ricardo Alarcón, de que todos los disidentes presos serán liberados”, declaró en un comunicado el responsable de política humanitaria y derechos humanos del gobierno alemán, Markus Loning.
“Pero no basta solo eso”, agregó el funcionario en un comunicado. “ El gobierno cubano debe cambiar su política de forma fundamental . Tiene que respetar de una vez a los derechos humanos y hacer posible a sus ciudadanos una vida digna y autodeterminada”, exigió.
El texto firmado por el representante del gobierno de Angela Merkel concluyó: “Para ello, los ciudadanos de Cuba tienen que poder decidir también su gobierno mediante elecciones libres ”.
El reclamo de Alemania llega luego de la liberación de los primeros prisioneros de un total de 52 que el gobierno de Raúl Castro anunció que saldrán de la cárcel en un plazo máximo de cuatro meses, tras un acuerdo inédito con la Iglesia católica cubana y el gobierno español.
Ayer llegaron a España otros tres disidentes liberados , junto con sus familiares, y ya suman 15 desde la semana pasada. Con ellos llegaron cerca de un centenar de familiares. Otros harán ese viaje en los próximos días.
Los 52 hombres que serán liberados son los que quedaban entre rejas de los 75 opositores encarcelados en la “Primavera negra” de 2003. Los demás habían sido liberados en distintos momentos por razones de salud.
El miércoles, el canciller español, Miguel Angel Moratinos, quien participó en La Habana de las conversaciones entre Raúl Castro y la Iglesia, afirmó que con estas excarcelaciones, la Unión Europea cambiará su actual “Posición común”, que condiciona los vínculos del bloque con el régimen cubano a que se produzcan avances significativos en la liberación de los presos y la situación de los derechos humanos.
Algunos analistas y fuentes del gobierno español dejaron trascender estos días que la liberación de estos presos es apenas el comienzo de una serie de cambios políticos y económicos más profundos en Cuba, que apuntan a mejorar su imagen en el exterior, en el marco de una dura crisiseconómica.
TODAS LAS PREDICCIONES DE MORATINOS ESTAN POR DEMOSTRARSE AÚN.
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Liberado de su cargo ministro cubano de Salud Pública
LO SACÓ CUANDO LE DIO LA GANA; PERO CASTRO TUVO QUE HACERLO
viernes, 23 de julio de 2010
22 de julio de 2010, 20:54La Habana 22 jul(PL) El Consejo de Estado de Cuba a propuesta de su presidente, Raúl Castro, acordó liberar de su cargo al ministro de Salud Pública, José Ramón Balaguer.
De acuerdo con una nota oficial divulgada por el Noticiero Nacional de Televisión, en su lugar fue promovido el actual viceministro primero de ese organismo, Roberto Morales, de 43 años de edad.
Morales, graduado de Medicina en 1991, ha ejercido como médico y ocupó cargos de dirección en el sector.
En el Partido Comunista de Cuba (PCC) trabajó como cuadro profesional a nivel municipal y provincial, fue primer secretario de la provincia de Cienfuegos y miembro del secretariado del Comité Central que atiende la esfera de salud.
Por acuerdo del Buró Político, Balaguer se reincorporará a las labores del PCC en el Comité Central. SE HA HECHO EN PARTE, JUSTICIA RECLAMADA EN LA RED
Por casualidad me enteré de la historia de esta doctora de veintinueve años y su esposo, Horacio Piña Borrego, de 42, periodista independiente preso durante la causa de los 75. Mientras me contaban la odisea de su destino me pareció que estaba leyendo un capítulo de “Cumbres Borrascosas”. Esas cosas no pasan en la vida real, pensé, y si pasan yo tengo que hablar con esta mujer, yo tengo que contar esto.
Un amigo común nos conectó y me decidí a llamarla para que me diera su testimonio. Las palabras de Suyoani me calaron el alma y aunque dicen que por teléfono todo es más frío, cuando ella lloró yo también lloré del otro lado del auricular. No pensé publicar una entrevista sino contar su historia; sin embargo, después de grabarla, cambiar con mis palabras la vida de esta muchacha me pareció un sacrilegio.
Primera Parte: Prisión de Canaleta, Ciego de Ávila
Fragmento del audio de la entrevista:
- ¿Cómo conociste a Horacio en la prisión de Canaleta?
Nos vimos por primera vez en una celda de castigo. Fue chocante para mí ya que yo no era médico de la zona de aislamiento, estaba de guardia y me habían ido a buscar porque Horacio se sentía mal.
Cuando entré al pasillo lo único que había era un bombillo incandescente, allí no entra la luz del sol porque las ventanas están clausuradas con un pedazo de zinc. Era un espacio inmenso, no puedo decirte qué largo tenía -es incomparable- habían muchas celdas muy pequeñas, extremadamente pequeñas. Y allí estaban cinco de la causa de los 75: Raúl Rivero, Ariel Sigler Amaya, Luis Milán Fernández, Pedro Pablo Álvarez y mi esposo, Horacio Piña.
Recuerdo que Horacio tenía dolor de cabeza y la presión alta. Cuando lo vi a través de aquella reja fue extraordinario, desde ese instante los dos nos dimos cuenta de que algo iba a suceder. Entonces nunca pensé que termináramos formando un matrimonio, que en algún momento hasta tuviéramos una hija. Sin embargo fue mágico, yo tengo mucha fe y en esas condiciones, conocer una persona, enamorarnos allí y formalizar luego un matrimonio y una familia, realmente tiene que ser obra de Dios.
- ¿Por qué estaban los cinco en celdas de castigo?
No había razón para ello, fue la ubicación que las autoridades les buscaron. Es la celda de castigo para los reos comunes, pero también es zona de aislamiento. Cuando ellos cayeron presos los pusieron allí con los condenados a muerte y a cadenas perpetuas. Horacio estuvo allí un año y cuatro meses.
- ¿Cuándo se dieron cuenta de que se estaban enamorando?
Al principio sólo éramos amigos, aunque siempre hubo mucha identificación. El trece de mayo de 2004 nos dimos el primer beso -casi un año después de conocernos- porque como él estaba en zona de aislamiento no nos veíamos tan seguido, sólo una o dos veces al mes.
En la prisión la relación de los presos con los oficiales y con los médicos es muy difícil, a mí me hablaron muy mal de ellos. Mi esposo me cuenta que muchas veces quiso sacar la conversación, pero sentía miedo a decepcionarme o a decirme algo incorrecto, y más en su situación. A mí también me daba la idea de hablarle, pero igual sentía miedo.
Pasó mucho tiempo antes de que conversáramos, sólo cuando lo trasladaron al destacamento con los demás prisioneros nos empezamos a ver prácticamente a diario y comenzamos la relación; yo atendía a los pacientes crónicos y él tenía varias enfermedades.
Nuestra unión fue, a pesar de tanta adversidad, muy sólida: nunca hablamos de algo pasajero, por el contrario, siempre hicimos planes para el futuro. Tuvimos muchas dificultades porque hay cosas que no se pueden disimular: la seguridad se dio cuenta de que pasaba algo, de que yo los ayudaba, no sólo a él, sino también a los demás. Comenzaron a vigilarnos, aunque nunca obtuvieron pruebas palpables de nuestra relación, se la imaginaban. Después Raúl Rivero escribió un poema relatando la nuestra historia, y la seguridad lo ocupó.
Horacio es maravilloso, la persona que yo escogí como modelo, me apoyo en él, me da muchas fuerzas para vivir y para continuar. Hay gente que me dice: “¿Pero cómo es posible? Tú eres una mujer joven, tienes una vida por delante. ¿Qué haces unida a hombre condenado a veinte años?” Yo simplemente respondo: Mi esposo vale la pena.
- ¿Cuáles fueron las consecuencias de que lo descubrieran todo? ¿En tu vida personal y profesional, qué pasó?
Me fueron a buscar a la consulta -yo estaba justamente atendiendo a Horacio- llegaron cinco oficiales de la seguridad y me llevaron hacia una oficina, todo sucedió delante de él. Fue un momento terrible, él ya sabía que pasaba algo y le dijo a los oficiales: “¡Interróguenme a mí, déjenla a ella!”.
Me presionaron para que yo confesara. Yo soy médico, era una trabajadora civil del Minint y cumplía el servicio social, no éramos más que un hombre y una mujer, ellos no podían acusarme de nada. Intentaron intimidarme usando a mi familia, me amenazaban: me decían que se lo iban a decir a mis padres. Un oficial me preguntó en una entrevista que cómo era posible que un médico, graduado de la revolución, se enamorara de un terrorista. En esa ocasión respondí: parece que usted y yo no tenemos el mismo concepto de terrorista, Horacio Piña no es terrorista.
Me transfirieron hacia otra unidad del Minint, y a él entonces lo mandaron para Pinar del Río. La última entrevista en Canaleta fue el 18 de julio. Horacio es trasladado la madrugada del 11 de agosto para el Combinado del Este y posteriormente para Pinar del Río. Es decir, él sólo estuvo unos días más en Ciego de Ávila después de que yo fuera enviada para una unidad más bien de oficinas, nada relacionado con prisiones. Ellos decían que no querían perder una doctora, entonces hice una permuta laboral: una doctora de una escuela estaba interesada en cambiar de trabajo, ella se incorporó al Minint y yo fui para la escuela.
- ¿Entonces no te permitieron seguir trabajando en prisiones?
No, ellos sabían que yo, al tener una relación con él, lo iba a ayudar. Ellos no quieren, no pueden ni siquiera imaginar que haya alguien que pueda facilitarle las cosas. Tuve momentos de mucha presión, hubo un día que estaba esperando una guagua para ir al trabajo, y en la parada una señora le decía a otra: -Hay una doctora con un terrorista en la prisión de aquí de Canaleta.
Ese cartelito de “Doctora con Terrorista” se encargaron ellos de divulgarlo allá en mi provincia. Para mi familia fue muy difícil también, a mis padres los citaron por el centro de trabajo. Fueron momentos muy duros para todos, incluso para él, porque se sentía impotente mientras yo sufría toda aquella situación.
- ¿Y tu familia, cómo reaccionó ante tanta presión?
Yo tengo una familia maravillosa… me es difícil hablar de ese tema. En el caso de mi papá, porque mi mamá es una persona un poco más callada, me dijo: - ¿Si nosotros no te ayudamos, quién lo va a hacer entonces? Tú eres mi hija-. Recordar eso me duele.
El día que la seguridad me interrogó, también interrogaron a mi padre. A la mañana siguiente yo salía para el trabajo y me preguntó si necesitaba que él me acompañara:
- Papi, yo puedo ir sola- y me dijo. - Entonces levanta la cabeza, no has hecho nada para que vayas con cabeza baja.
Y eso yo se lo voy a agradecer siempre, de verdad tengo mucho que agradecerle a los dos porque ambos trabajan y están relacionados de una forma u otra con este gobierno, con el sistema. Otra familia quizás no hubiese adoptado esa posición. Los oficiales, incluso, le preguntaron a mi padre por qué yo seguía viviendo bajo su mismo techo y él alegó: -De ninguna manera se irá de la casa, es mi hija y la voy a ayudar en todo. Así lo ha hecho siempre, son siete años ya prácticamente y aquí estoy en Pinar del Río. A pesar de estar lejos ellos me han ayudado muchísimo.
- ¿Y la gente, qué actitud asumió ante la difamación? ¿Tus compañeros de trabajo, tus amigos?
Hemos recibido el apoyo de muchas personas, Horacio es muy sociable y fácil de querer. Las enfermeras nos ayudaron mucho y él incluso mantiene comunicación con personas en Canaleta. Yo le he decía en aquella época -Tú tienes ojos en la espalda- y él se justificaba –Las amistades me alertan de los peligros, me dan señales cuando alguien perjudicial para nosotros está cerca.
La seguridad del estado no logró quitarnos la solidaridad de la gente, esa es la espina que ellos tienen clavada en la garganta y por eso no me han dejado vivir en paz. Siempre he sido perseguida, no he tenido un momento de tranquilidad. Aquí en Pinar del Río, por ejemplo, cuando empiezo a trabajar en un lugar siempre pasa lo mismo, al principio nadie dice nada pero después, cuando nos hemos conocido me confiesan: Doctora yo tengo que decirle una cosa, antes de usted llegar la seguridad estuvo aquí y nos dijo que teníamos que informar de todo lo que usted hacía, la hora de llegada y la hora de salida.
Han llamado a mis padres y los han presionado para que me pidan que regrese, les dicen que me van a dar trabajo, que me van a ubicar en la capital de provincia, que no me va a pasar nada…hasta a eso se han atrevido.
Segunda Parte: Prisión Kilo 5 y Medio, en Pinar del Río
Fragmento del audio de la entrevista:
- ¿Cuándo decides seguir el destino de Horacio y mudarte de Ciego de Ávila a Pinar del Río?
Era difícil que me autorizaran, siendo médico, a estar yendo a las visitas después del traslado de Horacio. Teníamos intensiones de que la relación funcionara y yo me tuve que mudar para acá. Además, no podía mantener el ritmo de los viajes desde Ciego de Ávila.
Llevo cuatro años viviendo sin nadie aquí en Pinar del Río, sólo la familia de él y las amistades que he ido haciendo desde que llegué. Las familias de otros presos me apoyaron, en casa de la familia de Víctor Rolando Arroyo, por ejemplo, era donde me quedaba cuando venía a las visitas.
Fue duro separarme de mi familia, yo nunca soñé vivir en Pinar del Río y mira, aquí estoy. Luego murió mi suegra, fue un golpe muy duro para Horacio y para mí. Ella me ayudaba en todo, falleció el 2 de marzo de 2008, de cáncer.
Me quedé muy solita, pero meses más tarde Dios me dio la dicha de quedar embarazada y hoy tenemos una niña de un año y tres meses, le pusimos el nombre de la mamá Horacio: Ada María, es la Damita de Blanco más joven.
A pesar de tanto yo creo que somos felices, a pesar de estar separados tenemos muchas cosas: una familia sobre una base sólida. La gente me dice que mi historia parece una telenovela, mi madre cree que en la vida real esto no se ve mucho. Nosotros, Horacio y yo, siempre hemos tenido mucha fe, y a veces -mi madre también me lo dice- siento que es como una misión, que sólo Dios sabe por qué hace las cosas.
No te puedo decir que sea completamente feliz, lo tengo a él encerrado y es muy duro: estamos presos todos, así no tenemos vida. Yo llevo a mi niña a todas las visitas, juegan durante dos horas y al separarse de él llora. Para nosotros como padres también es muy difícil, él se ha perdido muchas cosas: sus primeros pasos, sus primeras palabras. Horacio nos ha hecho mucha falta, como tantos que le han hecho falta a sus hijos y a sus esposas. Esperamos que todo se solucione y podamos vivir como una familia, como la verdadera familia que somos.
- ¿Sigues ejerciendo como médico en Pinar del Río?
Terminé mi servicio social y continué trabajando aquí, el traslado fue difícil, al principio no me querían dar ubicación. Mi carrera es eminentemente práctica y siempre quise trabajar. La seguridad se ocupó de que mi puesto aquí en Pinar del Río fuera en un lugar muy alejado, no había ni carretera, había que llegar en un carretón de caballos y allí me tuvieron como seis u ocho meses. Cuando estaba embarazada tenía que viajar en carreta con mi barriga, para ir y para venir todos los días del trabajo. Con el tiempo me acercaron un poco al pueblo y después al municipio, pero con todo y eso estoy lejos. Como trabajadora yo pertenezco al municipio de Sandino, a treinta kilómetros de donde vive la familia de Horacio.
Ellos me dieron trabajo, pero nunca me hicieron las cosas fáciles. Un amigo médico me dijo cuando yo llegué: ¿Estas preparada para lo que vas a vivir? Yo estoy convencido de que tú ni te imaginas las cosas por las que vas a pasar. Y es cierto, he pasado cosas muy difíciles, cuando salí embarazada aun peor, con una barriga inmensa de seis, siete meses, sola en una prisión, llegaba con tres o cuatro maletines y los oficiales sacaban una pesa para empezar a quitarme cosas. Estas historias las hemos vivido todos los familiares de los prisioneros, pero miro mi historia en particular y lo que nos han hecho, y hay ensañamiento.
- ¿Tienes algún momento especial que quisieras contarme, algo que los haya marcado como pareja?
Hemos tenido momentos muy duros, pero también muy lindos en nuestra relación. No niego que a veces nos hemos caído -como todo el mundo- pero siempre hemos podido levantarnos y la prueba es ésta: hoy estamos juntos, al cabo de casi siete años de relación y más unidos que nunca, de verdad. Hay una historia que nos marca -es hasta graciosa- a veces una persona desde afuera la escucha y le parece normal, pero para nosotros tiene mucha significación:
Una vez yo estaba en una consulta y él me llamó para que yo lo atendiera. Pensé que se sentía mal, me preocupé porque creí que era grave. Sucedió que yo estaba dando la consulta entre los presos –el médico en la cárcel generalmente entra y da la consulta en la misma celda- y el guardia se olvidó de mí, me dejó sola con los reos. Yo veía que Horacio me llamaba y me llamaba, de repente se paró al lado mío y sin pensar me abrazó como queriendo decir: que nadie me la toque. Cuando me di cuenta de lo que pasaba fue que me asusté. Después nos reímos y yo le preguntaba: ¿Qué tú ibas a hacer? ¡A lo que atinó fue a abrazarme delante de todo el mundo!
- ¿Cuándo se casaron?
Nos casamos el 21 de marzo de 2007, la boda fue en la prisión, una cosa muy sencilla: llevamos un notario, firmamos. Quizás un día podamos celebrar mejor nuestra unión, con nuestra familia. Horacio tiene tres hijas, la más grande tiene 22 años y es muy pegada a nosotros, tenía 16 años cuando su padre fue condenado.
Quizás nosotros hayamos logrado cosas que otras parejas con vida en común no lograron, me atrevería a asegurar que hay matrimonios en la calle, que se ven a diario, y que no tienen lo que nosotros tenemos. No es un acto heroico mío: Horacio vale todo este sacrificio que yo he hecho, él me inspira a todo esto.
- ¿Qué crees de las negociaciones que se llevan a cabo en estos momentos entre el gobierno y la Iglesia Católica?
Es muy difícil tener una hija sola, ver cómo esa niña camina, habla y crece sin poder ver a su papá, ver cómo se queda llorando cada vez que se despiden. Es muy duro también verlo a él darle la espalda y saber que se queda encerrado tras una reja, no saber si va a comer, si va a estar bien. Entonces, siempre y cuando no vaya contra nuestros principios, yo agradezco infinitamente todo lo que se haga a favor de su libertad y la de todos los presos.
Hace cuestión de un mes en mi vida no había luz, vivía por vivir y hoy tengo la esperanza de poder formar una familia, de darle a mi hija un hogar estable. El lugar de su padre es irremplazable, ni los abuelos ni nadie lo puede ocupar, entonces la posibilidad de vivir juntos, de tener una vida normal, como dios manda, es algo que tengo que agradecer.