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miércoles, 3 de febrero de 2010

Soldados de EEUU impiden a médicos cubanos prestar ayuda en Haití

Soldados de EEUU impiden a médicos cubanos prestar ayuda en Haití



Soldados estadounidenses y efectivos de la Misión de la ONU están impidiendo a médicos cuba- nos prestar asistencia sanitaria a los heridos por el terremoto del pasado 12 de enero, según varias denuncias de organizaciones de defensa de derechos humanos.Los militares obligan a los médicos cubanos, presentes en la isla antes del devastador seísmo, a levantar sus campamentos y a abandonar las áreas que ellos controlan, impidiéndoles prestar ayuda a los damnificados.
Mientras sus soldados obstaculizan las labores de ayuda de los médicos cubanos, EEUU anunció la intención de retomar desde ayer mismo los vuelos sanitarios de los haitianos que resultaron heridos de gravedad. Esos vuelos habían sido suspendidos el pasado miércoles, debido a una polémica sobre quién se hará cargo del coste económico de esos cuidados médicos, después de que algunos estados demandaron al Gobierno federal que se hiciera cargo de parte de esos gastos.
«Hemos determinado que podemos retomar esos vuelos indispensables», confirmó un portavoz de la Casa Blanca.
Tenían familia
Por otro lado, a última hora de la noche del domingo se supo que la mayoría de los 33 niños de entre dos meses y 12 años que iban a ser sacados de Haití de manera ilegal por una organización religiosa de EEUU tienen familias que sobrevivieron al terremoto, según confirmó el centro donde están acogidos.
Finalmente, fueron diez los detenidos en la frontera bajo la acusación de tráfico de niños y será un juez haitiano quien determine si serán juzgados en Haití o en EEUU.
El secretario de Estado de Seguridad Pública de Haití, Aramick Louis, pidió a la Policía que eleve la vigilancia para evitar desplazamientos ilegales de niños, mientras que el director general de este cuerpo, Mario Andresol, aseguró que «muchos niños» desaparecieron e los días siguientes al temblor.
http://www.gara.net/paperezkoa/20100202/180750/es/Soldados-EEUU-impiden-medicos-cubanos-prestar-ayuda--Haiti

jueves, 28 de enero de 2010

Haití: el infierno de este mundo (V)

Haití: el infierno de este mundo (V)
Por: Leticia Martinez


En Cuba todos quieren saber cómo estamos. Las imágenes de Haití, hoy infierno de este mundo, asustan. La escasez de agua, alimentos, higiene, electricidad, y las recurrentes y fuertes réplicas, son motivo de preocupación para todo aquel que tenga por acá a algún familiar o amigo querido. Pero los cubanos hemos tomado medidas, tantos años de entrenamientos en las lides de socorrer, no nos toma desprevenidos. Por aquí dicen que no hay terremoto ni huracán que nos "corra un metro".
Las indicaciones fueron precisas desde el inicio: ¡ningún cubano puede dormir bajo techo! Así, desde el 12 de enero han sido muchos los que han conciliado el sueño mirando las estrellas, aunque ya las cosas mejoran y las casas de campaña que se levantan en cualquier espacio abierto parecen habitaciones confortables. En el campamento hasta el más mayorcito se tira en la colchoneta y se levanta con todos los ánimos del mundo, aunque con dolor en la cintura.
¿Se bañan? preguntan mis coterráneos y a todos digo que sí. Quizás un poco de pena me haga ocultar que en ocasiones no hubo agua suficiente para realizar esos menesteres como es debido. Los primeros días fueron más difíciles, cuando en determinados lugares indicaron que el baño era un día sí y otro no. Para algunos resultó una prueba de fuego; otros, menos exigentes, lo tomaron con calma; todos entendieron que se avecinaban días difíciles y había que ahorrar hasta lo más mínimo. Hubo quien llamó a la lluvia para aplacar el calor y el polvo que entra hasta los huesos.
En la racionalización también entró el tema comida, durante el día cuando el hambre aprieta, puede ser un caramelo el mejor de los manjares. Aunque nadie va a la cama, o mejor dicho al colchón, con la barriga vacía. Ser austeros en tiempo de terremoto va pareciendo una asignatura aprobada. También vuelve a ponerse a prueba la solidaridad entre nosotros. No es extraño por estos días ver a más de uno compartiendo el pan.
Pero en medio de tanta tragedia, algunas imágenes dan gracia. Como la de aquel baño de Jacmel que armado con palos y nailon resguarda de indiscreciones; la del editor del sistema informativo que enredado entre cables intenta traer la corriente y la internet; la del equipo de televisión editando bajo un árbol; la de los periodistas escribiendo con la luz de la linterna; o la del asesor de la Misión Educativa devenido chofer de película.
Así viven los cubanos estos días en Haití. En el infierno de este mundo no todo es tan malo, ni tan difícil¼ si hay deseos de hacer y de ayudar.

Haití: el infierno de este mundo (VI)

Haití: el infierno de este mundo (VI)

Por: Leticia Martinez


La imagen es aún borrosa, pero la capital de Puerto Príncipe muestra signos de querer recuperarse. Quizás son los deseos de verla avanzar, los que hacen que hasta lo más mínimo sea perceptible para quien de fuera viene y la camina. Las ganas que tengo de ver este pedazo de tierra recobrando vida, son mayores que la intención de perpetuar el nombre de esta columna.
Varias horas del fin de semana recorriendo los parques abarrotados de personas, descubren esos aires. La mejor noticia de la mañana del sábado: ¡comenzaron a recoger la basura! Varios equipos de haitianos, vestidos con uniformes azules y con escobas en las manos, intentan acopiar la suciedad que se amontona cerca de los quimbos donde miles de niños, mujeres y ancianos hacen sus vidas desde hace casi dos semanas.
Mientras, en la plaza Champ de Mars un hombre insiste en hacer llegar su mensaje de salud, mediante un altoparlante, a los allí hacinados. Entonces aconseja, a toda voz, barrer los parques, recoger la basura, realizar las necesidades fisiológicas fuera del lugar que ahora tienen por casa, y acudir a los baños públicos habilitados ahora para ello.
Unas cuadras más allá, retroexcavadoras y cargadores comienzan la difícil misión de penetrar las inmensas montañas de escombros, de lo que antes fueron tiendas, ministerios, escuelas, casas... Los puestos de ventas con frutas y vegetales regresan a las calles. Y encima de las ruinas dejadas por el terremoto, o en las aceras, vuelven las mujeres a agacharse para organizar otros productos que, de venderse, aliviarán el hambre de sus hijos. Los precios, como es de suponer, comienzan a dispararse.
Los bancos abren sus puertas, y las largas colas parecen eternas, incluso ayer domingo, día que normalmente permanecen cerrados. La misma imagen ofrecen los alrededores de las oficinas de la Western Union en Puerto Príncipe.
Mientras, muchos más se reúnen en uno de los parques de La Ville, para dar gracias a Dios por mantenerlos con vida, orar por sus muertos y pedir fuerzas para afrontar los difíciles días que vendrán. Con las manos alzadas claman a Jesús, y a una sola voz se escucha la palabra amén.
Aún con las banderas a media asta, la capital de Puerto Príncipe intenta despojarse de las sacudidas del terremoto, aunque es tanta la tragedia y la pobreza acumulada que los días en el infierno parecen incontables.

Haití: el infierno de este mundo (VII)

Haití: el infierno de este mundo (VII)

LETICIA MARTÍNEZ HERNÁNDEZ y JUVENAL BALÁN (fotos), enviados especiales
Hoy no quiero hablar de terremotos, tragedias, hondos dolores e irreparables pérdidas. No quiero escribir de lo que fue y es ahora la ciudad de Puerto Príncipe o de cómo la naturaleza y el coloniaje se han ensañado con este sitio. No quiero hablar de pesares, aunque siga desandando el infierno de este mundo.
Prefiero, en cambio, detenerme en esas imágenes que ni aun los más terribles movimientos telúricos pueden borrar, en eso que distingue a la tierra narrada por Carpentier. Desde que acá puse un pie, me han llamado la atención muchas cosas, algunas nada tienen que ver con el sismo y sus destrozos.
Ahí están las mujeres con los enormes bultos en la cabeza que cargan con la mejor de las destrezas, los tap tap (taxis) repletos de personas y colores, los famosos y muy demandados paté (frituras rellenas con carne o dulce), la pintoresca artesanía colgada por doquier, la naturalidad de los cuerpos desnudos a pleno sol, los amontonados y callejeros mercados, la ferviente religiosidad¼
  Definitivamente Cuba también está hoy en las calles devastadas de Puerto Príncipe.

Haití: el infierno de este mundo (VIII)

Haití: el infierno de este mundo (VIII)
Por: Leticia Martínez


Una noticia recorre Puerto Príncipe: fue hallado un hombre con vida debajo de los escombros luego de 14 días del terremoto. Pareciera entonces que la palabra sobrevivir camina de la mano de cada haitiano. Se impone salir ileso del infierno de este mundo. 

Historias de deseos de vivir sobran. Ahí están la del joven que sobrevivió 12 días tomando refrescos y comiendo sobrantes de aperitivos, entre la ruinas del Hotel Napoli; la de Patrick Alhston, profesor de Química, a quien encontraron luego de excavar 12 metros de escombros; la de Benito Revolus, atrapado durante cinco días con un pulmón perforado; la de Exantus Wismond, que permaneció 11 días bajo una pieza de concreto; o la de Elizabeth, que con solo 15 días de nacida sobrevivió una semana entre las ruinas de su casa en Jacmel.
Hoy suman 132 las personas encontradas con vida entre los escombros. Sin embargo, suman más de un millón las que continúan intentando sobrevivir en las calles y plazas de Puerto Príncipe, cuando el hambre fustiga y la intemperie cala. No es raro descubrir en esta capital a decenas de haitianos corriendo tras los camiones que distribuyen la poquísima comida. Cuando la orden de repartir se lanza, empieza la odisea por alcanzar, se impone la fuerza y puede que muchos solo encuentren unos pocos granos desperdigados por el piso. Otros volverán a sus quimbos con las manos vacías.
Y en ese intento por sobrevivir, lo que antes fue una sábana extendida en la plaza para taparse del sol y guardar las pocas pertenencias, hoy se convierte en un espacio más "confortable". De un lado a otro caminan los lugareños buscando entre los escombros cualquier cosa con qué resguardar a los suyos: pedazos de tablas, de zinc, de plástico¼ van conformando ranchos que parecen eternizarse en los parques haitianos.
Para otros, la supervivencia está en las puertas de cualquier embajada. Desde hace 15 días, misiones como la francesa, la canadiense o la norteamericana exhiben eternas colas en sus alrededores. Muchos tiran allí frazadas para dormir junto a sus pequeños, mientras esperan el permiso de salida.
Se trata solo de sobrevivir, entre escombros o miserias, pero siempre sobrevivir.

sábado, 23 de enero de 2010

Atendidos a más de 18 000 haitianos

Atendidos a más de 18 000 haitianos
 
Acondicionan cuatro hospitales de campaña. Suman 657 los colaboradores en Haití. Refuerzan posiciones médicas ante migración hacia otros departamentos. Trabajarán en la rehabilitación de los mutilados y lesionados, y también en el control de vectores y roedores

LETICIA MARTÍNEZ HERNÁNDEZ Y JUVENAL BALÁN
(Enviados especiales)

PUERTO PRÍNCIPE, Haití.— Los médicos cubanos han atendido, desde el día del sismo y hasta ayer, a más de 18 000 pacientes haitianos. Suman más de 1 700 las intervenciones quirúrgicas realizadas, de ellas alrededor de 800 califican como cirugías complejas, informó el doctor Carlos Alberto García, jefe de la Brigada Médica cubana en Haití.
La situación higiénico–epidemiológica se complica en Haití.
La situación higiénico–epidemiológica
 se complica en Haití.

 

El agua continúa escaseando.
El agua continúa escaseando.

 

Precisó García que laboran en el país 657 colaboradores, de ellos 417 cubanos y 240 haitianos. En Puerto Príncipe brindan atención médica en tres hospitales: La Paz, La Renaissance y Ofatma; se desplegó un hospital de campaña en Leoganne y otro en Jacmel, y ahora se montan dos más, uno en Carrefour, lugar cercano al epicentro del sismo, y otro en Croix des Bouquet, dijo.
Desde hace algunos días, explicó, comenzaron los haitianos a emigrar desde Puerto Príncipe hacia los demás departamentos, cuestión que nos ha obligado a reforzar también la atención médica cubana en esos lugares. Por ejemplo, más de 1 500 pacientes fueron desplazados en un barco de las Naciones Unidas hasta la Grand Anse. Hay además tres ómnibus que están trasladando personas y pacientes hasta Fort Liberté, departamento ubicado en el extremo norte del país.
Este viernes debieron quedar reforzadas las posiciones médicas de Fort Liberté y Gonaives. También desde hace tres días acudieron más galenos cubanos hacia los departamentos de Nippes y Sur, zonas dañadas también por el sismo.
Son una fortaleza, además, los cinco Centros de Diagnóstico Integral (CDI), donados por Cuba y Venezuela, que funcionaban desde antes del terremoto. Estos cuentan con una veintena de camas, una sala de terapia intensiva, salón de partos, entre otras locaciones. Para la semana próxima quedarán listos dos CDI más, que estaban en fase final de terminación en los departamentos de la Grand Anse y Nordeste. Daremos respuesta así al flujo de personas que está emigrando hacia esos lugares, agregó.
En estos momentos 30 cuartetas de médicos cubanos y estudiantes haitianos que se forman en Cuba, realizan una campaña de vacunación contra el tétano, con las 400 000 dosis que donó la mayor de las Antillas. Al mismo tiempo realizan trabajos de prevención de salud, y mediante el uso de altavoces alertan sobre las medidas higiénicas que deben conservarse. Alertó el doctor García que ahora comienzan a aparecer, como consecuencia de la catástrofe, infecciones respiratorias y diarreicas.
Sobre el deterioro de la situación higiénico-epidemiológica, informó el jefe de la Misión Médica que mañana arribarán a Puerto Príncipe epidemiólogos, entomólogos y fumigadores, que suman un total de 63 cubanos para conformar siete brigadas que trabajarán en la fumigación y el control de vectores y roedores.
Además se crean las condiciones para comenzar la rehabilitación de las personas que quedaron mutiladas tras la catástrofe. Fisiatras, licenciados en Cultura Física y enfermeras de rehabilitación también prestarán ayuda a los necesitados en Haití. Al respecto informó el doctor que de los pacientes atendidos por los médicos cubanos 2 800 sufrieron fracturas en extremidades inferiores, más de 1 500 en las superiores y 2 680 son politraumatizados.
Apreció García que la presencia de cadáveres en las calles de Puerto Príncipe ya es menor, que se comienza a acopiar la basura y hay brigadas recogiendo escombros, lo cual todavía es insuficiente ante la magnitud del daño provocado por el sismo

Terminada Etapa de Búsqueda y Rescate

Terminada Etapa de Búsqueda y Rescate

Puerto Principe, 23 de enero/ AFP/ "El gobierno declaró que la etapa de búsqueda y de rescate está terminada", informó este sábado en Ginebra la Organización para la coordinación de los asuntos humanitarios (OCHA).
Una mujer de 82 años y un hombre de 22 años fueron retirados de los escombros el viernes en Puerto Príncipe, diez días después del terremoto de magnitud 7 que arrasó gran parte del sur haitiano, lo que eleva el total de rescatados a 132 personas según la ONU, un récord en este tipo de catástrofes.
El viernes, el gobierno haitiano cifró en 111.499 las víctimas fatales y en 193.891 los heridos. También indicó que hay 55.000 familias afectadas y 609.621 personas alojadas en los 500 campos instalados para recibir a los refugiados.
Mientras se acelera la distribución de alimentos, agua y atención médica para los cientos de miles de supervivientes, son muchos los que abandonan las ciudades más afectadas del país. Decenas de miles de personas se dirigían este sábado hacia las regiones que no fueron afectadas por el terremoto.
"Es evidente que esto es una ayuda", dice sonriendo Ronald Jean Frite, de 25 años mientras sube a un autobús que lo llevará fuera de Puerto Príncipe. "Allí donde voy no hay nada para hacer, pero al menos podré comer. En la capital no hay más nada".
"El número de los que abandonan Puerto Príncipe aumenta cada día", sostuvo la ONU, indicando que más de 130.000 personas aprovecharon el ofrecimiento del gobierno de transporte gratuito hacia otras ciudades.
El gobierno haitiano prevé instalar en todo el país decenas de "pueblos" que puedan albergar cada uno a 10.000 refugiados.
El número total de los que parten por sus propios medios sigue siendo indeterminado, afirmó la ONU.
Según una estimación de la Organización de las Naciones Unidas para la alimentación y la agricultura (FAO), el éxodo podría implicar hasta un millón de personas y convertirse en una carga adicional para las regiones rurales desfavorecidas que serán los lugares de destino.
Las agencias humanitarias instaladas en el país antes del terremoto ya constataron la llegada de esas poblaciones con numerosos de heridos, en el centro y el oeste del país.
En el centro de Puerto Príncipe, los habitantes quemaban cadáveres que aún no habían sido recogidos por ningún servicio oficial. Frente a las ruinas de un enorme edificio que integraba una escuela, una iglesia y un colegio técnico, se podían distinguir tres esqueletos carbonizados, sobre un montón de basura, y como mínimo otros tres dentro del solar en ruinas. "Nadie vino a recogerlos, olía muy mal", explicó a la AFP Hored Stanley, un vecino de la calle del Centro, en pleno corazón de Puerto Príncipe.
La ciudad intenta lentamente volver a la normalidad. Desde el viernes, el puerto de Puerto Príncipe se encuentra "parcialmente operativo" así como el 30% de las gasolineras. "La mayor parte de los supermercados abrirá la próxima semana", precisó un portavoz para las operaciones de rescate de la ONU, Vincenzo Pugliese.
Mientras los hospitales no dan abasto con los heridos que siguen llegando, el caos ha dejado especialmente vulnerables a las víctimas más jóvenes: Unicef denunció el viernes la desaparición de niños de los hospitales haitianos, advirtiendo de que "desgraciadamente, las redes de trata tienen vínculos con el mercado internacional de la adopción" y suelen ser muy activas después de una catástrofe.
Numerosos países han activado protocolos que permitan acelerar las adopciones de niños haitianos ya en curso antes del terremoto. El Gobierno español, que ejerce la presidencia rotativa de la Unión Europea, anunció que propondrá el lunes en Bruselas aprobar una posición común sobre la adopción de huérfanos tras el sismo.
También el lunes, los "países amigos" de Haití -entre los cuales están Estados Unidos, Francia y Brasil- se reunirán en Montreal para coordinar su ayuda y preparar una conferencia sobre la reconstrucción del país, prevista para marzo.
En tanto, el Instituto geológico estadounidense (USGS) indicó que el riesgo de fuertes réplicas en Haití durante los próximos 30 días es elevado y evaluó en un 25% la probabilidad de que ocurran movimientos de intensidad 6 durante ese periodo.

Haití lanza vasta operación para alojar a los damnificados

Haití lanza vasta operación para alojar a los damnificados
PUERTO PRINCIPE, 21 de enero.— Haití lanzó el jueves una vasta operación para alojar en diferentes partes del país a las miles de personas que perdieron sus casas en el sismo del 12 de enero, reportó AFP.
"El Gobierno ha dispuesto transporte gratis para la población. Es una operación grande: estamos en el proceso de trasladar a la gente sin hogar", dijo el ministro haitiano del Interior, Paúl Antoine Bien-Aime.
Explicó que se crearán campamentos para cobijar hasta 10 000 víctimas cada uno.
Al menos 500 000 personas quedaron sin techo solo en la capital haitiana, donde se levantaron unos 477 campamentos improvisados, según la Organización Internacional de Migraciones (OIM), con sede en Ginebra.
"Tenemos tres prioridades: la primera es seguir ofreciendo ayuda humanitaria, la segunda es proveer de seguridad y estabilidad a Haití, y la tercera es comenzar los esfuerzos de reconstrucción", indicó Ban Ki-moon, secretario general de la ONU, citado por Notimex.
Prensa Latina informa que la Asociación de Estados del Caribe (AEC) llamó hoy a todos los acreedores internacionales de Haití para que encuentren caminos para la cancelación de las obligaciones crediticias de esa devastada nación.

Y se hacen los milagros en Jacmel

Y se hacen los milagros en Jacmel

LETICIA MARTÍNEZ HERNÁNDEZ JUVENAL BALÁN (Fotos) Enviados especiales

PUERTO PRÍNCIPE, Haití.— Elizabeth estuvo una semana bajo los escombros. Con solo 15 días de nacida, esta niña quedó atrapada entre las paredes de su casa cuando la tierra haitiana tembló. Micheline Joassaint, su mamá, ya la daba por muerta cuando un equipo de rescatistas colombianos la encontró.
La pediatra Zilda con la pequeña Elizabeth y su mamá.
La pediatra Zilda con la pequeña Elizabeth y su mamá.
La bebé había acabado de lactar y estaba conciliando el sueño en el momento justo en que todo Puerto Príncipe y sus alrededores comenzaban a estremecerse. Desde ese momento y hasta el martes 19 no la volvió a ver, la ausencia de llanto indicaba que la pequeña había fallecido.
Hoy narra la pediatra guantanamera Zilda del Toro, todavía sorprendida y emocionada, que Elizabeth llegó al hospital de Jacmel deshidratada, en estado de hipotermia y con hipoglicemia, a pesar de que los rescatistas habían canalizado su venita, le habían administrado dextrosa y habían cubierto su frágil cuerpo con abundante ropa para darle calor.
"Enseguida le pusimos tratamiento y la pequeña se recuperó. Todavía nadie puede explicarse cómo Elizabeth está viva, pues estuvo todo el tiempo sola, sin ingerir agua, sin recibir calor y la ropa que traía era muy ligera. Pero lo más sorprendente fue que no recibió golpes. Luego de que le administramos líquido, empezó a orinar, su estado de hidratación mejoró, la temperatura se reguló y comenzó a lactar. Todo esto ocurrió en menos de una hora".
En Jacmel está el segundo hospital de campaña de los médicos cubanos.
En Jacmel está el segundo hospital de campaña de los médicos cubanos.
Elizabeth es hoy el milagro de Jacmel, una ciudad situada a 75 kilómetros de la capital haitiana, donde los médicos cubanos llegaron hace algunos años, y todavía continúan salvando vidas luego del devastador terremoto. Pero Elizabeth no es el único prodigio de este lugar. La puesta en funcionamiento ayer de un hospital de campaña, se suma a las acciones que allí realizan nuestros médicos a golpe de sudor, trabajo, horas sin dormir, y muchos riesgos.
EN EL HOSPITAL DE JACMEL
El ortopédico cubano Daniel Lorie, al frente del hospital de campaña y con la experiencia de haber cumplido misiones en Paquistán, Indonesia y Perú, nos dice que llegaron allí con la voluntad de trabajar y proteger a los necesitados de atención médica.
Un salón de operaciones estaban montando nuestros médicos cuando llegamos al hospital de Jacmel. En carpas azules armaban el segundo hospital de campaña de los cubanos en Haití. Todo parecía sencillo, pero el traslado de una mesa de cirugía, que según dicen pesaba más de 500 libras, comenzaba a complicar las cosas. Se necesitaron siete hombres para mover la pesada carga por un empedrado y empinado camino.
Cooperan también los residentes haitianos que estudian en Cuba.
Cooperan también los residentes haitianos que estudian en Cuba.
En el hospital de Jacmel podía verse a todos en cualquier tarea sin importar el oficio, solo las urgencias del momento. El ginecólogo Dionisio cocinaba, Francisco, el especialista en medicina interna, servía el café, los estudiantes haitianos montaban las casas de campaña, la pediatra Zilda atendía a una decena de niños, otros vacunaban¼
"Aquí nadie se puede cansar, esa palabra la borramos. Tú me ves ahora aquí sentado, pero no estoy cansado, estoy pensando cómo montar mejor el hospital, cómo hacerlo más funcional", dijo el doctor Lorie.
Así, de un lado para otro estaba la médico Mercedes Cuello, jefa de la brigada de Jacmel. A esta mujer creo que nunca la olvidaré, es la primera persona que entrevisto mientras el suelo tiembla. La segunda réplica del día nos sorprendió conversando sobre la misión cubana. Cuando sucedió la primera, Mercedes se encontraba junto a varios estudiantes haitianos vacunando contra el tétanos por las calles.
Cuando todo volvió a la quietud siguió Mercedes como si nada hubiera ocurrido: "Estamos en una fase de recuperación. En el día de ayer llegaron ortopédicos, cirujanos, instrumentistas y un nuevo grupo de residentes que estudian en Cuba. Comenzamos a hacer labor preventiva, a dar instrucción sanitaria y a vacunar".
Desde ayer comenzaron a vacunar contra el tétanos.
Desde ayer comenzaron a vacunar contra el tétanos.
Comenta Mercedes que los días siguientes al terremoto fueron sombríos, que se quedaron sin casa y que desde ese momento duermen bajo lonas, pero regocijos como el parto del día 12 de enero la hacen sonreír. Lo mismo sucede con el ginecólogo Dionisio Fernández, quien ya ha realizado cuatro cesáreas y siete partos desde la sacudida del terremoto hasta hoy, algunos de ellos obligadamente hechos con las mínimas condiciones, porque no hay otras.
Por eso el doctor Lorie, miembro de la Brigada Henry Reeve, no deja de enorgullecerse de los galenos de su tierra, de los que recién llegan y de los que están batidos desde el temblor, eso lo hemos hecho siempre.
Quizás sin pretenderlo, el doctor Lorie reconoce a nuestros médicos que duermen en casas de campaña y conviven con la población. Son estos galenos los que comenzaron ayer a operar a los más de 30 haitianos que desde hace ocho días esperaban por una cirugía ortopédica.
Por ellos puede hablarse hoy de milagros en Jacmel.

jueves, 21 de enero de 2010

Haití: el infierno de este mundo (IV)

Haití: el infierno de este mundo (IV)
 Leticia Martínez Hernández Fotos: Juvenal Balán (Enviados especiales)

En Puerto Príncipe hecho de menos hasta mi insistente despertador. Así pensé cuando al amanecer de ayer me despertó un sismo de 6.1 en la escala de Richter. Lo confieso: todos corrimos. Los poquísimos metros que separan nuestros colchones de la puerta de salida parecieron kilómetros.
Y mientras nosotros corríamos, en la Plaza de Marzo, Jeoncajó Magda alzaba sus manos al cielo y ponía sus rodillas en tierra. Pedir a Dios que la salvara de este nuevo temblor era lo único que le quedaba.
Así, con las manos alzadas y clamando, la encontramos horas después frente a las sábanas que conformaban el quimbo que habitaba desde la noche del martes 12. El día del terremoto había perdido a tres de sus hijos, y luego de la réplica de ayer daba gracias por continuar viva.
Lo mismo hizo la pequeña Joanny Susel, despierta desde las cuatro de la madrugada en la plaza, llena hoy de miles de personas sin casas. Dice que sintió cómo todo se sacudía esta mañana y clamó entonces a Jesús. Cuenta la pequeña que desde hace días se baña en la calle y cuando su mamá va a buscar comida, ella y sus hermanos la siguen por todo Puerto Príncipe.
El día del terremoto Joanny estaba en la escuela, cursaba el cuarto grado, y su mamá la fue a buscar más temprano. Salió con vida del colegio, pero sus compañeros de clases no tuvieron la misma suerte. Con una inocencia que duele, esta niña dice que su ciudad está llena de muertos y que nadie ha venido a ayudarlos.
Pero Joanny es solo uno de los miles de niños que sufren en Haití, el infierno de este mundo. Entre ellos estuve hoy, y mi corazón se estremeció cuando varios me rodearon para decir que tenían hambre. En el bolsillo llevaba dos caramelos, pero ellos pasaban de cinco. Esto ha sido lo más triste que hasta hoy he vivido aquí.

Médicos cubanos libran una ardua batalla por la vida en Haití

Médicos cubanos libran una ardua batalla por la vida en Haití
PUERTO PRÍNCIPE.— Desde esta capital, se conoció que tres nuevas réplicas ocurridas ayer, incluida una de 6,1 grados, incrementaron a 88 esos fenómenos asociados al sismo, que arrasó la ciudad el pasado 12 de enero, informó el Centro de Operaciones de Emergencia en República Dominicana.
Un despacho de AFP recoge que al menos cuatro edificaciones se derrumbaron sin dejar víctimas.
Justo tras una semana del devastador terremoto, la ardua y humanitaria labor de los médicos cubanos en la capital haitiana ha sobrepasado las 13 418 consultas, mientras que en ese tiempo también practicaron 1 078 intervenciones quirúrgicas, de ellas más de 550 consideradas cirugías mayores. Los galenos de la mayor de las Antillas también asistieron 38 partos.
En estos momentos son dos los hospitales de campaña montados por Cuba en la sufrida nación, uno de ellos levantado el pasado martes a 60 kilómetros de Puerto Príncipe y ya habían operado a 17 pacientes.
Galenos de Cuba, España, Chile, Colombia, Venezuela y Canadá, entre otras naciones, están unidos, codo con codo, en la humanitaria labor de salvar vidas ante el colosal desastre natural.
Por su parte, DPA dio a conocer que la brigada humanitaria de Nicaragua en Haití salvó a dos jóvenes estudiantes, que permanecían bajo los escombros de una universidad de Puerto Príncipe.
La ONU dijo que hasta el momento han sido encontrados 121 sobrevivientes y que no se pierden las esperanzas de encontrar a más personas.

Periodismo en Haití: Bajo los escombros (Correo)

Periodismo en Haití: Bajo los escombros (Correo)

Enviado por ei en Enero 21, 2010 – 17:06 pm
Nada más fácil que hacer periodismo entre gente desesperada, pero se confirma que predomina aquella función excéntrica que Adorno y Marcuse atribuyeron a los medios masivos de comunicación: dar status. En este caso los propios medios tratan de dárselo a sí mismos y se enfrascan en mostrar cuál tiene más reporteros y camarógrafos in situ. Justamente las fotos impúdicas de muertos y más muertos acreditan que seguirán siendo cifras estadísticas. No se trata de que muy pronto pasarán sin rastro a los archivos, sino de que, para la inmensa mayoría de los consumidores de la información visual, todos esos haitianos ya estaban muertos aun cuando vivían. Y todo lo que pasaron es ahora huera representación, que por efecto mediático se suma a la ilusión de realidad. Nadie sabe qué está pasando. Ni siquiera podemos apreciarlo en pantalla, porque tales desastres naturales, como las guerras, se aprecian siempre como se viven: en primera persona. Y si obligatoriamente tenemos que enterarnos por medio del observador, la pregunta que viene sería cuál es la perspectiva, porque hasta el momento ha prevalecido aquella de la competencia intermediática. (by Acento)
-Foto: © UN-Logan Abassi

Chávez acusa a EE.UU. de provocar el seísmo de Haití

Actualizado Miércoles , 20-01-10 a las 10 : 48
El antiamericano gobierno de Venezuela, en su habitual paranoia contra el imperio yanqui, asegura que el seísmo de Haití es el "claro resultado de una prueba de la Marina estadounidense", y subraya que "un terremoto experimental de EE.UU. devastó el país caribeño".
En una nota de prensa publicada en la cadena estatal de televisión Vive, el Ejecutivo que dirige Hugo Chávez se hace eco de un reporte "preparado por la Flota Rusa del Norte que indica que el seísmo de Haití fue el claro resultado de una prueba de la Marina Estadounidense por medio de una de sus armas de terremotos".
La Flota del Norte, continúa el texto, "ha estado monitoreando los movimientos y las actividades navales estadounidenses en el Caribe desde 2008, cuando los estadounidenses anunciaron su intención de restablecer la Cuarta Flota disuelta en 1950, a lo que Rusia respondió un año después con otra encabezada por el crucero nuclear Pedro el Grande, comenzando sus primeros ejercicios en esta región desde finales de la Guerra Fría".
Este supuesto informe compara además "la experimentación de la Marina estadounidense de dos de estas armas de terremotos la semana pasada, cuando la prueba en el Pacífico causó un terremoto de magnitud 6.5 en la ciudad de Eureka, en California, sin víctimas, con su prueba en el Caribe, que causó ya la muerte de al menos 140 mil inocentes".
Según indica el citado texto ruso, "es más que probable" que Washington "haya tenido conocimiento total del catastrófico daño que esta prueba de terremoto podría tener potencialmente sobre Haití y había posicionado a su comandante del Comando del Sur, el general P.K. Keen, en la isla para supervisar las labores de ayuda si fuesen necesarias".
¿Con qué objetivo haría estas pruebas Washington? Pues según Moscú y Caracas, "en el resultado final de las pruebas de estas armas está el plan de los Estados Unidos de la destrucción de Irán a través de una serie de terremotos diseñados para derrocar a su actual régimen Islámico".
Por último, el gobierno de Chávez denuncia que "el Departamento de Estado, USAID y el Comando Sur de Estados Unidos comenzaron la invasión humanitaria al enviar al menos 10.000 soldados y contratistas para controlar, en lugar de la ONU, el territorio haitiano tras el devastador terremoto experimental".

Cineasta sepultado en Haiti sobrevive gracias a una aplicación del iPhone

Cineasta sepultado en Haiti sobrevive gracias a una aplicación del iPhone

Por Elías Notario el 21 de Enero de 2010 @ 10:45
iphone_haiti
La catástrofe que se vive en Haiti tras el terremoto que golpeó de pleno la capital del país el pasado día 12 es de unas proporciones que realmente se nos escapan, las cifras de muertos no paran de bailar al alza constantemente y hace falta de todo, desde agua hasta medicinas pasando por ropa o comida.
Además los sucesivos terremotos que han seguido azotando Puerto Príncipe después del de mayor intensidad hacen que las esperanzas por encontrar supervivientes bajo los escombros sean cada vez menores. A pesar de esto siempre se producen pequeños milagros que reavivan los ánimos, como por ejemplo el caso que paso a contaros.

Es la historia de Dan Woolley, un cineasta estadounidense que se encontraba en Puerto Príncipe filmando un documental sobre el impacto de la pobreza en Haiti, cuando de repente el terremoto de siete grados de magnitud le pilló por sorpresa en su hotel. Al igual que demasiados miles Woolley tampoco tuvo tiempo de hacer nada, las paredes del hotel se derrumbaron y él quedó sepultado bajo los escombros.
Tras quedar enterrado entre los cascotes el protagonista de esta historia hizo dos cosas: rezar (es muy religioso) y pensar en cómo sobrevivir, aunque su kit de supervivencia formado por la ropa que llevaba puesta, un iPhone y una cámara réflex dejaba bastante que desear. Pero en esta ocasión fue suficiente, gracias a la cámara pudo iluminar su entorno y encontrar un sitio seguro en el que resguardarse (el hueco de un ascensor) y gracias a las indicaciones de la app de primeros auxilios que había descargado en el iPhone consiguió vendarse la pierna que tenía dañada y detener la hemorragia de su herida en la cabeza, aplicación que también le advirtió sobre el peligro que había de que entrara en shock. Finalmente tras pasar 65 horas sepultado un equipo de rescate dio con él y lo sacó de ese infierno que a día de hoy es Haiti.
A parte del factor suerte, vital para sobrevivir en este tipo de situación, el caso de Woolley pone de manifiesto hasta donde ha llegado ya la relación de muchos millones de humanos con la tecnología y como esta nos dota de capacidades extras: a Woolley una aplicación del iPhone le proporcionó la información suficiente para sobrevivir hasta que llegó el rescate, sin ella seguramente hubiera muerto desangrado o entrado en estado de shock.

miércoles, 20 de enero de 2010

Una fuerte réplica de magnitud 6,1 sacude de nuevo Haití

Una fuerte réplica de magnitud 6,1 sacude de nuevo Haití

El temblor, que tuvo lugar a las 06.03 hora local (11.03 GMT), fue fuerte y prolongado, pero hasta el momento no se han reportado víctimas
Redacción Digital

20 de Enero del 2010 8:53:58 CDT
Un fuerte terremoto de magnitud 6,1 en la escala de Richter sacudió este miércoles de nuevo Haití y sus efectos se sintieron en la capital, Puerto Príncipe, donde se derrumbaron parte de los edificios ya afectados por el movimiento de 7,3 que ocurrió la pasada semana.
El temblor, que tuvo lugar a las 06.03 hora local (11.03 GMT), fue fuerte y prolongado, pero hasta el momento no se han reportado víctimas.
El epicentro del movimiento tuvo una profundidad de 9,9 kilómetros y se localizó a 41 kilómetros de Jacmel, en el sureste del país, y a 59 kilómetros de la capital haitiana, según datos del Instituto Geológico de Estados Unidos (USGS).
El ingeniero Ben Quintero, de la Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (FUNVISIS), explicó que ante la magnitud del nuevo temblor y debido a las condiciones en que quedaron las estructuras en la capital del país, varias de las edificaciones «se vinieron abajo».
Agregó que la población debe estar alerta por la cantidad de energía que liberó la tierra con esta nueva réplica a causa de la magnitud del terremoto del pasado martes de 7,3.
«Las personas caminan por las calles con bolsos porque la mayoría intenta viajar al interior del país por temor a nuevos episodios de este tipo», reportó Madelein García, enviada especial de Telesur.
Informó también que parte de la fachada de la catedral de Puerto Príncipe, que se mantenía en pie, se cayó y dos personas fueron rescatadas debajo de los escombros.
El pasado martes 12 de enero, Haití sufrió una tragedia con el terremoto de 7,3 de intensidad que dejó al menos 90 mil fallecidos, 250 mil heridos y numerosos daños materiales.

Haití: el infierno de este mundo (III)

Haití: el infierno de este mundo (III)
Leticia Martínez Hernández Fotos: Juvenal Balán (Enviados especiales)  
 

El infierno de este mundo está hoy en la calle Dessalines. Lo que hace siete días era el centro comercial de la capital haitiana, es hoy la sede del sálvese quien pueda¼ Allí una mujer llora porque alguien le arrebató de las manos lo que había hallado en una de las tiendas destruidas.
Fue pura casualidad lo que nos llevó hasta el arrasado boulevard. Esquivando escombros, calles obstruidas, tranques del tráfico¼ entramos a Dessalines, donde cientos de haitianos desesperados irrumpen en los comercios, mientras a la policía haitiana y a la MINUSTAH les resulta casi imposible mantener el orden, aun a punta de pistola. Todos corren de un lado a otro buscando qué llevarse. Lo que se oculta bajo los escombros puede ser el sustento para estos días que pintan infernales.
El hambre y la falta de dinero los empujan a arriesgar sus vidas cuando con palos, tubos y herramientas horadan las paredes resentidas por el terremoto. Parece no importarles tal peligro, quizás el llanto de sus hijos en el quimbo sea ya irresistible. Cualquier cosa puede ayudarlos a sobrevivir. Hay quien encuentra zapatos, ropas, comida, medicinas¼ hay también quien espera en la calle para sustraer lo ya robado. En algunas de las tiendas, o en las ruinas de ellas, están apostados sus dueños, quien se acerque puede recibir una respuesta violenta. Pero los ánimos ya están caldeados y el desespero ciega.
Se cumplió una semana del temblor de esta tierra, aunque su gente continúa estremeciéndose.

Haitianos califican de ocupación el desembarco de marines yankis

Haitianos califican de ocupación el desembarco de marines yankis
PUERTO PRÍNCIPE, 19 de enero.— Centenares de haitianos asistieron este martes, entre la resignación y la ira, al aterrizaje de varios helicópteros de tropas estadounidenses en el Palacio Presidencial haitiano, en un acto considerado por muchos como una pérdida de la soberanía, reportó AFP.
Haitianos califican de ocupación el desembarco de marines yankis"No los he visto distribuyendo comida en el centro de la ciudad, donde la gente necesita urgentemente agua, alimentos y medicamentos. Esto se parece más a una ocupación", lanza Wilson Guillaume, estudiante haitiano de 25 años.
Al menos cuatro helicópteros trasladaron a un centenar de soldados estadounidenses de la 82 división aerotransportada hasta el interior del recinto, ante la mirada atónita de centenares de haitianos, que perdieron sus casas en el sismo y viven como refugiados en los jardines que rodean el Palacio.
Cuando las tropas de EE.UU. abandonaron el Palacio para custodiar el hospital general de Haití, desbordado por los heridos, a su paso muchos gritaban "váyanse a casa" y "no nos ocupen".
También una flota de embarcaciones anfibias llegó a las costas de Haití, de la que se espera desembarquen 800 marines en los próximos días para unirse a los más de 2 000 soldados que ya se encuentran sobre el terreno.
En tanto, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó hoy por unanimidad aumentar en 3 500 el número de militares y policías de las fuerzas internacionales en Haití, con objeto de reforzar la vigilancia en ese país antillano.
Mientras, miles de víctimas del terremoto están intentando colarse en autobuses para huir del hambre y la violencia en la destruida capital, con la esperanza de conseguir alimentos con mayor facilidad en el campo, reportó AP.
VICEPRESIDENTE BOLIVIANO CONDENA MILITARIZACIÓN
LA PAZ, 19 de enero.— El vicepresidente boliviano Álvaro García Liniera rechazó el control de las tropas de EE.UU. en el devastado país, "temo que Haití pueda convertirse en una base norteamericana", indicó.
García señaló en rueda de prensa que el pueblo haitiano necesita alimentos, recursos económicos, no militares con armas para hacer frente a la caótica situación tras el terremoto de la semana pasada.
"Nuestra exigencia es el retiro de las tropas norteamericanas que no hacen ningún trabajo de apoyo ni de salvamento", precisó. (AP)

¿Dónde estaban los cubanos?

Cuando tembló la tierra haitiana
¿Dónde estaban los cubanos?
LETICIA MARTÍNEZ HERNÁNDEZ Fotos: JUVENAL BALÁN (Enviados especiales)
PUERTO PRÍNCIPE, Haití.— Ni aún en medio de la estresada situación, el cubano abandona su chispa y cuando pregunto cómo es posible que los más de 200 cubanos que a las 4 y 53 de la tarde de este 12 de enero convivían en la ciudad de Puerto Príncipe hayan sobrevivido al letal sismo, algunos me dicen que fue intervención divina; otros, con una sonrisa a medias lo achacan al aché; hay quien habla de buena suerte y de que "lo que está pa' uno no hay quien te lo quite"; la mayoría aún ni lo cree...
La doctora Madelaine no se desprende de su gorra y su Bandera.
La doctora Madelaine no se desprende de su gorra y su Bandera.
Las historias atrapan. Cada una es más enigmática que la anterior, cuando creo descubrir el testimonio más espectacular, viene alguien y espeta: "Pero eso no es nada... " y comienzan otra vez mis oídos a sorprenderse. Entonces intento buscar respuestas a la bendición de no lamentar la pérdida de ninguno de mis coterráneos. Debe haber muchas, pero la mía, sin dudas, es esta: no puede pagarse con mal lo que se hace con el corazón, no puede ser la muerte el pago a las tantas vidas e ilusiones que nuestra gente ha devuelto en Haití.
Imaginen ahora mismo que se están duchando y la bañadera empieza a moverse. Semejante sensación sintió el profe Raúl, ese que ahora nos ayuda a entender a los haitianos, nos repite una y otra vez los nombres de las calles, nos busca dónde dormir, nos consigue qué merendar y hasta nos sugiere temas para escribir, como queriendo demostrar que el sismo pudo ser muy fuerte, pero no acabó con sus energías.
Cree Raúl que está vivo de milagro. "Sentí que todo el piso se movía, trataba de llegar hasta la puerta del baño pero las sacudidas no me dejaban avanzar. Cuando finalmente llegué, no conseguí abrirla, se había quedado atascada. Fueron unos segundos espantosos. Pensé que nunca saldría, me convencí de que el baño se derrumbaría conmigo adentro. Cuando pararon los temblores logré destrabar la puerta, me puse el pantalón y salí a la calle con otras compañeras a buscar protección. Dicen en la prensa que el terremoto duró un minuto, para mi fueron 24 horas".
Hoy Ariel Causa, encargado de asuntos consulares en nuestra embajada aquí, se burla de la forma en que lo sorprendió la calamidad: ¡le estaban pasando la máquina de pelar por la cabeza! Cuenta que entre réplica y réplica lo terminaron de pelar y cuando concluyó se le ocurrió inquirir cómo había quedado, alguien le dio una sabia apreciación: "Parece que te pelaron en medio de un terremoto".
Como Idalmis, todos los cubanos que el día 12 de enero estaban en Puerto Príncipe “están vivitos y coleando”; les queda mucha historia por contar y hacer.
Como Idalmis, todos los cubanos que el día 12 de enero estaban en Puerto Príncipe “están vivitos y coleando”; les queda mucha historia por contar y hacer.
No hubo hora más desdichada para buscar el pan, así lo cree la enfermera camagüeyana Riselda Zayas. Narra que ese día había terminado de trabajar y salió a comprar el pan del desayuno de la mañana siguiente en la tienda más cercana, hoy en ruinas completamente. Con los ojos a punto de estallar en lágrimas, dice que no había dado tres pasos a la salida del mercado cuando este se desplomó como un castillo de naipes. Lo que siguió fue el abrazo con otra cubana en plena calle hasta que terminó la sacudida ¡Habían salido ilesas!
Pero la historia más conmovedora fue la de la intensivista Idalmis Borrero, una de las primeras que prestó auxilio en la residencia de la misión médica a los haitianos heridos que inundaban el lugar. Esta mujer, al parecer delicada pero definitivamente de armas tomar, atendía esa tarde a otro médico cubano recién operado de un pie, cuando la vitrina de medicamentos se desplomó en el mismo sitio donde hacía unos segundos estaba parada. Hoy saben que ese local fue el que más daños estructurales sufrió allí.
"El paciente que yo estaba cuidando no podía apoyar el pie. Cuando comenzó a temblar intentamos salir de la edificación, tuvimos que recorrer varios pasillos, y era tan fuerte el estremecimiento que nos tiraba de un lado a otro. Nos ayudamos entre los dos, yo lo sostenía a él, luego él a mí. Así logramos salir, lo puse entonces en el centro del patio para que ninguna edificación le cayera encima.
—¿Te golpeaste? ¿Se lastimó la herida el doctor?
"Nada nos pasó, su herida no sufrió ningún daño."
Pero ahí no paraba todo. Esta cubana, luego de semejante susto y tremenda heroicidad, comenzó a recibir a las decenas de haitianos que llegaban despavoridos con sus familiares en los brazos. Ella y otro médico eran el único personal de la Salud que estaba allí en el momento del desastre. Fueron muchos los que esa noche de terror pasaron por sus manos. ¿Podía ocurrirle algo a esta mujer en el terremoto? Definitivamente, no. Había muchas vidas por salvar.

Desvelo por la vida

Desvelo por la vida
El único cubano reportado de grave tras el terremoto de Haití — aún con peligro para su vida—, se restablece de las lesiones provocadas por los derrumbes que lo mantuvieron 18 horas bajo los escombros
José Antonio Torres
A pesar de su delicado estado, pudimos conversar con Joel Melo.
"Cuando sobrevino el terremoto estábamos en el aula, que se encontraba en un segundo piso. La sacudida fue enorme, todo se derrumbó y fuimos a parar al primer piso. No tuvimos tiempo para nada. El techo colapsó y mis piernas quedaron bajo su estructura.
La doctora Carmen evaluando a Joel luego de la intervención quirúrgica.
La doctora Carmen evaluando a Joel luego de la intervención quirúrgica.
"Desde donde me encontraba vi morir a varios de los estudiantes, algunos de ellos africanos y haitianos. Estuve 18 horas sepultado bajo los escombros. El peor momento fue la madrugada. Las réplicas desesperaban. Fue una experiencia terrible. Al caer la noche las personas que estaban afuera se alejaron.
"Me rescataron como a las 11 de la mañana del otro día. Fui trasladado al hospital de los cubanos y asistido por los médicos del primer contingente que envió el país. La atención fue maravillosa."
LA SOLIDARIDAD ES INSUSTITUIBLE
Ya en Cuba, el profesor Joel Melo Torres — de la Facultad de Contabilidad y Finanzas de la Universidad de La Habana, que realizaba una maestría en Puerto Príncipe— se restablece gradualmente, pero aún continúa reportado como grave, debido a las secuelas de las lesiones provocadas por los derrumbes.
La doctora Carmen Bosch Costafreda, integrante del equipo multidisciplinario que lo asiste, corroboró a Granma que Joel se encuentra estable; pero por las lesiones y sus secuelas se reporta con peligro para la vida, por eso en cuanto su estado de salud lo permita será trasladado a la capital.
Por el momento, en la sala de terapia intensiva del Hospital Clínico Quirúrgico Juan Bruno Zayas, de la ciudad de Santiago de Cuba — donde se encuentra hospitalizado Joel—, el quehacer apremia, todos ayudan y reinan la sensibilidad, el compromiso humano, el desvelo por la vida.

Haití: el infierno de este mundo (II)

Haití: el infierno de este mundo (II)
Leticia Martínez Hernández Fotos: Juvenal Balán (Enviados especiales) 

Me asusto mucho en Haití. El más mínimo ruido me sobresalta, el más leve movimiento me parece una réplica del terremoto y puede hacerme correr. Es tanta la desazón, la tristeza y el desespero de la gente que pasa a mi lado que me resulta ya imposible ocultar las sensaciones, ahora descubiertas a flor de piel.
Uno nunca sabe qué se va a encontrar. Pero con el paso de los días hay algo que me va quedando claro: nunca acabo de ver lo peor. Hoy lo confirmé. Tuve una de esas conmociones donde se mezclan el temor y el coraje, el miedo y la impotencia; y si no fuera por la cruda realidad de las imágenes que me persiguen pensaría que vivo una película hollywoodense.
A las puertas del aeropuerto internacional Toussaint Louverture un hormiguero de hombres se amontonan con unos papeles en las manos. Del lado de acá de la cerca, blanquísimos y rubios militares norteamericanos y fuerzas de la MINUSTAH (Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización de Haití) armados de arriba a abajo parecen sugerir a los haitianos que no se acerquen. De repente, empujones, gritos... La respuesta fueron golpes, palazos, gases lacrimógenos, disparos de advertencia...
¿Qué querían los nativos que se arremolinaban en las cercas del aeropuerto? ¿Qué eran esos papeles que exhibían algunos? Solo buscaban empleo para poder comer y alimentar a sus familias: descargar la ayuda que llegaba y se acumulaba en la pista del aeropuerto parecía una muy oportuna opción de trabajo. Los papeles eran la lista de nombres para entrar.
Entonces, si los haitianos hacían gestiones para organizar la avalancha de hombres necesitados y si es una urgencia descongestionar el aeropuerto ¿por qué la violencia?
¿Será que a algunos les conviene que Haití siga siendo el infierno de este mundo? Mientras eso sucedía, dos aviones de la fuerza aérea norteamericana tocaban suelo haitiano ¿Coincidencia?

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